TROPEZANDO EN JESUCRISTO …

Mateo 11: 25-30

Introducción:

Estas palabras del Señor Jesucristo fueron dichas ante una multitud, de las cuales, él las vio con misericordia y compasión; las escrituras dicen: “Como ovejas desamparadas y sin pastor (Sin dirección)”.

El pecado había hecho su obra en la humanidad, las tenía en tinieblas y en sombra de muerte (Mat.4:16-17)

Para este propósito había venido el Señor Jesús, para liberarlos del yugo del pecado: “Para quitar nuestros pecados. Para deshacer las obras del diablo” (1Juan 3:5,8). Como está también en:

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).

Cuerpo:

v.28. Se esperaba una liberación nacional. El pueblo Judío con sus líderes religiosos esperaban una liberación externa, más que, cuando el Señor apareció, estaban bajo el imperio romano. No habían entendido que, primeramente, el Mesías tenía que morir:

“Como cordero fue llevado al matadero” “Fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido” (Isaías 53:7-8. Leer todo el Capítulo).

Y, en otra escritura, dice: “Se quitará la vida al Mesías” (Dan.9:26). Es una de las escrituras más contundente sobre la verdad de Jesucristo como el Mesías, pues, se da una secuencia de tiempo y hecho en el cumplimiento de la profecía de: “Las 70 Semanas de Daniel”. Hasta la aparición y muerte del Mesías, de nuestro Señor Jesucristo. Cuando Jesús fue presentado en el templo, después de bendecir el sacerdote al niño, dijo a María su madre: “Éste está puesto para caída y levantamiento de muchos en Israel, y para señal que será contradicha” (Lucas 2:34). Israel tropezó en el Mesías, en Cristo, al no entender que él tenía, primero, morir por el pecado, y después, según el tiempo determinado por Dios el Padre (Hech.1:6-7). Luego, vendría a liberarlos del opresor y reinar. (Apoc.19:11,19-20; 20:4).

v.28-29. Descanso para vuestras almas. Esta liberación que da el Señor Jesús, es diferente a la liberación que ofrece, de una manera soberbia, la humanidad en las: Riquezas y en una religión liberal. Los ha hecho que vivan de apariencia, pues Jesús llamó a las riquezas: “Falsas esperanzas” Pues hacen que busquen su felicidad, comprando y probando a tal punto que muchos terminan en suicidio. Y en la religión, un tipo de vida fuera de compromiso y fuera del contexto de la palabra de Dios; una religión que gusta a todo el mundo.

La liberación que da el Señor Jesucristo, es espiritual, una regeneración de la vida, de tal manera que le da la capacidad de poder vencer y conducir su vida con propósito; esto hace que el yugo y la carga en el Señor, sea fácil y la carga ligera de llevar (v.30). El peso del pecado es quitado, de tal manera que la persona pueda con lucidez ser guiada en un camino que, llena de dificultades, lleva a la vida.

v.29-30. La mayoría de los cristianos han tropezado también en su Salvador. El error y el fracaso de ellos ha sido, primero, solo el gustar de la Salvación: “Todo es lindo: Perdón y liberación de las faltas, aunque nunca se lleve a arrepentir de esas faltas, justificándolas de muchas maneras; sin sentir culpabilidad y cuando escucha la verdad del arrepentimiento, que exige estar consciente de su maldad, eso es para la mayoría: Un tipo de legalismo y fariseísmo. Israel buscó ese tipo de relación con Dios: Estar con Dios, pero no de corazón, es decir, sin una responsabilidad:

-¿Has visto lo que ha hecho la rebelde Israel? Ella se va sobre todo monte alto y debajo de todo árbol frondoso, y allí fornica.

Y dije: Después de hacer todo esto, se volverá a mí; pero no se volvió…

Y a igual que su hermana Judá, dice:

-…No se volvió a mí de todo corazón, sino fingidamente, dice Jehová. (Jeremías 3:67,10).

El cristiano no puede acercarse con hipocresía, y pretendiendo forzar a Dios que le acepte su irresponsabilidad. Otros: Con peticiones que solo buscan su propio provecho y no con el propósito de Dios (Santiago 4:1-6). El llamado de Cristo es una imperiosa necesidad, en donde, aunque el yugo y la carga en él, el cuerpo (La carne) se resienta, es necesario: “…Y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas”. No existe fracaso en el camino de Dios: “A los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados” (Rom.8:28).

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