LLAMADO A LA NUEVA VIDA EN CRISTO

Efesios 4: 17-24

Introducción:

El cuerpo de Cristo está formado por diferentes miembros que gozan de dones que Dios les ha dado a cada uno de ellos, son habilidades que ahora pueden ofrecerlo al servicio de Dios. Pero a la vez, el Señor levantó Ministerios que contribuirán para:

 a-La edificación.

 b-Para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina.

 c-Para una unidad fuerte. (v.11-16).

Ante todo esto, el cristiano es capaz de poder emprender esa nueva vida en Cristo. Pablo enseña y exhorta a la vez que vivir la nueva vida, es necesario despojarse del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos (v.22).

A continuación, el apóstol da una lista de lo que se requiere para una nueva vida en Cristo.

Cuerpo:

v.17. Un estilo de vida diferente. Para ello el llamado es: “Ya no andéis como los otros gentiles”. Que viven ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de corazón” (v.18). Que por ignorancia y por la dureza de corazón, es decir, que desconociendo lo que Dios es y el propósito que tiene con la humanidad, piensan y hablan de cosas que no conocen, tienen un concepto extraviado de Dios y en la dureza de corazón lo rechazan. Y habiendo perdido toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza (v.19).

En la nueva vida en Cristo, el estilo de vida, que cada creyente debe aspirar, a una vida de justicia, santidad y verdad (v.24).

v.18. Una mente entenebrecida. El hombre, es esclavo del pecado, pues su mente la tiene llena de tinieblas. Vive en esa oscuridad que se vuelve incapaz de poder discernir correctamente la palabra de Dios. Pervierten las Escrituras de tal manera que alimentan aquellos pensamientos vacíos y estériles, que solo conducen a la maldad y a la destrucción misma. Como está escrito: “Todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal” (Gén.6:5).

v.20-22. El creyente debe Vivir lo que le enseñó Cristo. Escuchamos a muchos ministros de estos tiempos, que, para justificar sus herejías, dicen que Cristo no enseñó doctrina. Sí enseño, y después de su resurrección y de su ascensión, la iglesia contó con la presencia y dirección del Espíritu Santo que Cristo había prometido. Cristo en su enseñanza no solo fue teórico, sino también práctico de cómo debería el creyente andar, su conducta y sus actitudes. Y por eso el apóstol exhorta, diciendo: “Más vosotros no habéis aprendido así a Cristo, si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús” (v.20-21).

Entonces, es un llamado a un cambio de vida, despojándonos del viejo hombre; es un proceso de cada día, que si hemos entendido, contaremos con la ayuda del Espíritu Santo.

v.23-24. Renovación y vestimenta. Siendo la mente un campo de batalla, en donde se define la victoria; el creyente es llamado: “Renovaos en el espíritu de vuestra mente” Desechando la vieja levadura y adoptando los nuevos pensamientos que vienen de Dios; cada día cultivándolos, tal como lo hacíamos en el mundo con la maldad. Es la lucha espiritual: Andad en el Espíritu y no satisfagáis los deseos de la carne” (Gál.5:16-17).

Pero además de renovar nuestros pensamientos, el creyente debe vestirse del nuevo hombre: “Creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad”. Antes estábamos vestidos de toda injusticia y pecado, ahora, vestidos de justicia y santidad.

Conclusión:

El apóstol Pablo hace mención tres veces de la verdad; es un llamado que la nueva vida que lleva el creyente, no sea ficticio, hipócrita y falso; sino de verdad, sinceramente y sin reproche. Cuando un creyente se proponga vivir en verdad la vida nueva en Cristo, el mundo se le vendrá encima; familia y amigos, que querrán influenciarlo con sus vidas llenas de concupiscencias. Ser leal a Cristo, el creyente se vuelve enemigo del mundo, se vuelve una persona contradictoria. Por eso y tristemente, la mayoría de los cristianos dudan y se acobardan en dar ese paso tan importante; recuerda siempre las palabras de Cristo: “Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan” (Mateo 11:12).

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s