EL MENSAJE PARA TODOS LOS TIEMPOS

EL MENSAJE PARA TODOS LOS TIEMPOS

Lucas 3: 15-20

Introducción:

La obediencia y sujeción de Juan el Bautista lo llevó a que viniese a ser reconocido como uno de los grandes profetas. Aunque él mismo no buscó su misma gloria, sino, la del que anunciaba, Jesucristo: “Viene uno más poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar la correa de su calzado” (v.16). Tan grande y poderoso fue, sin embargo él mismo se consideró indigno de desatar la correa del calzado de nuestro Señor Jesucristo.

Y al igual que él, los demás que Dios llamó para realizar su obra, mostraron su misma posición humilde, de tal manera que sus mensajes fueron efectivos y fructíferos.

Muchos se equivocan, no solo buscar la atención de sí mismo de parte de los demás, sino que piensan que su obra tiene éxito al ver que muchos les siguen. Pero es falso y estéril, pues usa todas las artimañas. Tengan la seguridad que a donde pretende llevarlos no llegarán porque no es el camino y, se aplica el dicho de nuestro Señor: “Si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán en el precipicio”.

Cuerpo:

  1. 15-16. Uno más grande que Juan el Bautista. El mensaje de Juan vino a impactar a la nación de Israel de tal manera que trajo la atención aún de los líderes religiosos, quienes al escuchar los comentarios que se hacían de él, enviaron a preguntarle: ¿Si él era el Mesías? Así llegaron a considerarlo debido al impacto de su mensaje. Pero lo más importante era su posición humilde de entregar el mensaje de una forma leal a Dios. Y así llamó la atención de todos hacia aquel que anunciaba: “Yo a la verdad os bautizo en agua; pero viene uno más poderoso que yo…Él os bautizará en Espíritu Santo y fuego”. Creó una gran expectativa en el pueblo, porque si a Juan lo consideraban un gran y poderoso profeta, entonces: ¿Cuán grande era el que él anunciaba? ¿Quién era ese personaje de quien el poderoso profeta no se consideraba digno de desatar la correa de su calzado? Ése es el genuino mensaje del evangelio, de la palabra de Dios. Jesús es el mensaje central del evangelio, en el Antiguo Testamente se llegó a dar a conocer como: “El Deseado de los pueblos y, La Esperanza de Gloria”.
  2. 17-18. Su aventador está en su mano. En Jesús está el destino de toda persona en el mundo. Como juez justo, separará la buena semilla de la paja que será quemada. Si los hombres rechazan el camino que Dios a trazado dentro de su misericordia, a través de un genuino arrepentimiento y conversión, será desechado; pero si atiende el llamado de abandonar y despojarse de toda maldad, será como la semilla apreciada que es llevada al granero, a la salvación y a la vida eterna. El hombre por sí mismo no puede hacer nada, no puede cambiar por sí mismo; Jesús trae ese cambio, su sacrificio y derramamiento de sangre trae el perdón y la liberación del pecado. Pero el hombre ama las tinieblas de la maldad rechazando venir a la luz.

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