LLAMADOS PARA GRANDES EVENTOS

Hebreos 6: 1-12

Introducción:

El escritor hace un llamado a avanzar y a crecer en la vida espiritual. Alcanzar la madurez (la perfección), dejando de lado la niñez (lo inexperto) para crecer como conocedores de la verdad de Dios y de los fundamentos que han sido puestos, y aceptar que ha llegado la hora de levantar el edificio: “Vosotros como piedras vivas sed edificados como casa espiritual” (1Pe.2:5).

El cristiano tiene que avanzar, escalando cada peldaño de la fe viva que nos fue dada. Es decir: Hay que actuar de acuerdo a los fundamentos (principio doctrinal) (v.1-3).

La vida cristiana es por fe, hay que actuar de acuerdo a ella y no de acuerdo a lo que nosotros pensamos o tenemos.

Cuerpo:

v.1-3. Enseñar y ser ejemplos a otros. “Esto haremos,” transmitir a los nuevos convertidos los principios de Dios (La sana doctrina), y con nuestro ejemplo lo que aprendimos: Vivir y actuar con fe; la Biblia dice: “Por fe andamos y no por vista”. La fe da y alimenta la visión, de tal manera que, aunque para nosotros todas las cosas nos son imposibles, para Dios no hay nada imposible. Necesitamos hacer a un lado nuestra visión, pues es corta, insuficiente, enferma y frustrante.

Muchos cristianos han quedado cortos en su avance, porque todo ve de acuerdo a su propia visión: Todo es negativo: No se puede, no hay, no tengo, etc. Una vez más necesitamos escuchar la voz de Cristo que nos dice: “Levántate, toma tu lecho y anda” (Jn.5:8). Hay que levantarse de esa parálisis espiritual.

v.4-5. Experiencias sobrenaturales con Dios. Desde nuestra conversión, entendimiento de las revelaciones de Dios a través de su palabra, como también experimentar su poder en el transcurso de nuestra vida de servicio a Dios.

Al igual que el pueblo de Dios cuando fue liberado de la esclavitud de Egipto, experimentaron el brazo poderoso de Dios, cruzando el mar y su sobrevivencia en el desierto. Dice el escritor que: “Fuimos iluminados, gustamos del don celestial y fuimos hechos participantes del Espíritu Santo. Gustamos de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero”. Hemos sido, pues, testigos de los hechos y del poder de Dios.

v.6-8. Dejando la niñez (inexpertos) atrás. Para el escritor es imposible que un cristiano que ha experimentado las obras de Dios en su vida todavía sea inexperto, de tal manera que tenga necesidad todavía de la leche espiritual y no del alimento sólido. A esto se refiere cuando dice: “Dejando los rudimentos de la doctrina de Cristo, del bautismo” y otros. Hay que avanzar, no como heréticamente enseñan otros, de una nueva visión o derramamiento espiritual; sino partiendo del fundamento que ha sido puesto (la sana doctrina), a crecer, a avanzar hacia la madurez.

Muchos creyentes que ya tienen mucho tiempo en el evangelio, hay que estarlos evangelizando y volviendo a darles las doctrinas. Eso es para los nuevos.

La niñez quedó atrás: Es intolerable el doblez de ánimo; a los niños no se les puede dar responsabilidades, sino que hay que ayudarles y animarlos, pero a un adulto sí se le demanda responsabilidades, se les trata como tal. El apóstol Pablo decía: “Cuando era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; más cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño” (1Cor.13:11).

Entonces, no solo es vergonzoso estarse echando para atrás y luego estar volviendo, del arrepentimiento de obras muertas, en donde la lluvia cae y al igual que los espinos y abrojos, son sino reprobados y próximos a ser maldecidos. ¿Por qué? Porque, esa doblez, crucifica nuevamente a Cristo y lo expone a vituperios (v.6). Pero que dicha cuando la lluvia cae sobre árboles que dan frutos, que cumplen el propósito esperado.

v.9-12. Llamados para cosas grandes. El Señor Jesucristo dijo: “De cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aún mayores hará” (Jn.14:12). ¿Por qué? Por el llamamiento que hemos recibido de conquistar el mundo para Cristo: Id, y haced discípulos a todas las naciones (Mat.28:19). A los primeros discípulos les hizo el llamado a ser: “Pescadores de hombres” Y en otra parte, les dijo: “Yo los elegí a vosotros para que llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca” (Jn.14:16).

La tarea que tiene el cristiano es sublime, es grande, y necesario en momentos de gran transcendencia en el mundo. Debe de haber cristianos listos y preparados para ello.

Sin lugar a dudas, el salmista manifestó, diciendo: “En Dios haremos proezas” (Salmo 60:12).

LA PRIORIDAD MÁS IMPORTANTE EN LA VIDA

2Crónicas 1: 7-3

Introducción:

El rey David antes de morir, pidió a Dios por su hijo Salomón. Todo padre se preocupa por el bienestar y el futuro de sus hijos ya sea que tengan una vida estable, un título y un buen trabajo. Hasta llegar a gozar de una vida de alta calidad, mejor de la que sus padres pudieron tener.

Pero es la vida en Cristo la que deberá ser la prioridad. Como David lo hizo con su hijo, al pedirle a Dios por él: “Da a mi hijo Salomón corazón perfecto” (Cap.29:19).

El Señor Jesucristo exhorta al creyente, diciendo: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mat.6:33). Dios conoce nuestras otras necesidades, de las cuales esta dispuestos a ayudarnos. Pero el cristiano deberá tener claro de su prioridad en la vida: Lo espiritual.

En este siglo la mayoría de los cristianos tienen una lista de prioridades, en la cual no aparece lo espiritual. Los mismos líderes han contribuido a este afán de tener y acumular riquezas en vez de perfeccionar la relación con Dios. Ahora el mensaje es: “Buscad primero las otras cosas de que tenéis necesidad y la relación con Dios será añadido”.

Cuerpo:

1Crón.29:19 Un corazón perfecto ante Dios. El rey David se preocupa por su hijo, en que este no se aleje de Dios, sino todo lo contrario, le honre y le sirva con ánimo voluntario (1Crón.28:9).

David sabía lo que era vivir en abundancia y poder, sin embargo estas cosas no le habían dado seguridad a como su fe en Dios lo hizo. El mismo declaró, diciendo: “Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan” (Salm.37:25).

2Crón.1:7 Dios prueba a Salomón. Llegó el tiempo en que Salomón eligiera la vida que quería, seguiría las huellas de su padre con Dios o tomaría diferente camino.

Subió al lugar donde estaba el tabernáculo de Dios, en el altar de bronce, y después de ofrecer holocaustos, se fue a dormir y ahí se le apareció Dios, diciéndole: “Pídeme lo que quieras que yo te dé”.

Lo hizo para probar lo que había en su corazón, si bien Dios conoce lo que hay aún en nuestros pensamientos, lo que hizo fue que saliera a luz sus verdaderas intenciones, lo secreto de su corazón. Es muy importante manifestar lo que tenemos en el corazón: Recordemos la confesión de fe para salvación; “Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación” (Rom.10:9-10).

v.10. Sabiduría y conocimiento. Eligió y decidió servir, en su reino, a Dios. Así que pidió dos cosas para poder honrarlo con su vida:

  1. Sabiduría. La toma de buenas decisiones compatibles con la voluntad de Dios. Decidió reinar con Dios y que sea evidente su temor a él ante el pueblo.
  2. Conocimiento. Ser excelente en realizar las obras en las cuales honraría a Dios. Al edificar el templo, todo lo hizo de acuerdo como Dios le había ordenado a Moisés, ni una cosa más ni una cosa menos. En las buenas intenciones que tengamos de honrar a Dios, debe hacerse como Dios espera que se hagan. David lo experimento en aquella tragedia en donde Dios mató a Uza, al haber este tocado el Arca de la Alianza, pensando que podía caer.

¿En qué se falló? Las buenas intenciones que tuvo David de trasladar el Arca a Jerusalén. Suena extraño que la tragedia se dio por las buenas intenciones; pero la tragedia no estuvo ahí, sino de cómo se trasladaría el Arca. Dios había dado mandamientos, de que el Arca sería cargada en hombros de los levitas, pero a David, en sus buenas intenciones, se le ocurrió trasladarla en un carruaje nuevo. ¿Qué hubo? Desobediencia (1Crón.13:7-14).

Salomón pidió conocimiento, para tener cuidado de realizar las tareas encomendadas de acuerdo a los propósitos de Dios.

v.11-13. Resultados cuando se honra a Dios. “Y dijo Dios a Salomón: “Por cuanto hubo esto en tu corazón, y no pediste riquezas, bienes o gloria, ni la vida de los que te quieren mal, ni pediste muchos días, sino que has pedido para ti sabiduría y ciencia para gobernar a mi pueblo, sobre el cual te he puesto por rey” (v.11).

La complacencia de Dios con aquellos que le honran, tal como un hijo a padre. Eso se deprende de un corazón sano, libre de egoísmo y de malas intenciones.

DE UNA VIDA DE VANDALISMO A UN LIBERTADOR DEL PUEBLO DE DIOS

Jueces 11: 1-11

 

Introducción:

Jefté es de las personas en que las circunstancias hicieron de él una vida de vandalismo (v.3). Esto empezó en su hogar, por la irresponsabilidad de su padre y luego los prejuicios de sus medios hermanos, lo enviaron a la calle a perderse en la vagancia.

Las circunstancias adversas motivaron nuestras vidas a abandonarnos a la maldad y el pecado. Sin embargo, en Jesucristo hemos encontrado el camino correcto; Jesús es la esperanza para el perdido.

Cuerpo:

v.1-3. Una acción injusta contra Jefté. No dice que fue echado de la casa por alguna conducta mala o que fuese hostil a sus hermanos, como fue el caso de Ismael contra Isaac. La Biblia nos da testimonio de Jefté, diciéndonos: “Era esforzado y valiente” (v.1). Sino que fue por los prejuicios de sus medios hermanos contra él. En cuanto a su padre y su madrasta, no hubo nada por lidiar la situación y pudiese recibir alguna heredad; más que propiedades, la paz del joven entre sus hermanos.

v.3. Una vida sin futuro. El verso dice que Jefté huyó, esto nos hace ver que sufría la hostilidad de parte de sus hermanos, era asediado hasta lograr que no soportara y pudiese alejarse de ellos.

Prácticamente fue puesto en la calle a llevar una vida ociosa, un bueno para nada. Muchos jóvenes están sufriendo ese problema social y lo más fácil para ellos ha sido abandonarse al vicio y a la vagancia juntándose con otros. No debemos olvidar que una de las funciones del matrimonio, de un hogar, es ser la base de la sociedad. Cuando la familia se rompe, la sociedad sufre las consecuencias. Por eso la importancia de dar a conocer a Cristo en los jóvenes, que puedan en él, encontrar el camino de una restauración en sus vidas y puedan integrarse en la sociedad y ser parte de ella, para contribuir al progreso. Como está escrito: “Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al maligno” (1Jn.2:14).

v.5-11. Un libertador de su pueblo. Si leemos detenidamente estos versos, veremos que Jefté fue rescatado por Dios, de tal manera, que su vida pasada de vagancia, no era en nada parecida a la actual situación en que fue llamado para liberar a su pueblo; era una nueva persona, irreconocido del Jefté que era antes; no solo mostró fe en Dios, sino sabiduría para enfrentar al enemigo al tratar de mediar primero, para evitar un enfrentamiento que derramaría mucha sangre. Claramente dice la escritura que: “El Espíritu de Jehová vino sobre Jefté” (v.29).

Que importante es que el joven conozca a Cristo y pueda recibir de él restauración en su vida y sobre todo, la salvación.

En segundo lugar, la importancia de los padres de instruir en el camino de Dios a sus hijos, para que vengan a ser útiles en la sociedad y para los propósitos de Dios, como está escrito:

“Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él” (Prov.22:6).

“Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos” (Mat.19:14).

LA FE QUE NOS PONE EN EL CAMINO Y ESTE LLEVA A LA VIDA

Introducción:

En el Antiguo Testamento, el Señor enseñó y a la vez se reveló a su pueblo, diciendo: “Oye Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es” (Deut.6:4). Pero en su rebelión se hicieron sus becerros y enseñaban: “Que esos eran los dioses que los libró de la esclavitud de Egipto”. Lo hicieron en el monte Horeb; después, cuando el reino se dividió, el reino de Israel les volvió hacer los becerros para que los adorasen y no a su Dios que los había librado.

Esto se ha repetido a través de toda la historia humana, la búsqueda de un dios que les complazca, que les haga sentir bien y que les soluciones las cosas temporales.

Cuerpo:

v.15. La búsqueda de Dios. La gente que fue alimentada por el Señor Jesús, se vio motivada a buscarle. Sin embargo Jesús mismo les hizo ver el error de buscarle por asuntos puramente pasajeros, al decirles: “Me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis” (v.25). No es malo buscar a Dios en las aflicciones y necesidades, si es malo buscar solo un interés externo y no espiritual, en donde el hombre necesita ponerse en paz con Dios, es decir, de un sincero arrepentimiento de dejar de ofenderle con sus conductas inclinadas al pecado y a la maldad. Las iglesias se están llenando de personas así, y enseñados por irresponsables ministros que buscan complacer y hacer sentir bien a los asistentes.

v.27. El hombre se esfuerza por las cosas pasajeras. Como antes apuntamos, la gente busca de Dios solo favores externos, cuando en realidad su necesidad es profunda y es de caracter espiritual. Lo buscan por asuntos egoístas, físicos y materiales.

Él les indicó el camino que debieran tomar: “Trabajad no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece”. Las cosas externas son pasajeras y no traen la respuesta que creemos necesitar; el hombre necesita resolver su situación espiritual, es decir, ponerse en paz con su Creador, para que el propósito por el que fue creado tome su rumbo una vez más. ¡Cuantos han alcanzado éxito en sus vidas creyendo que serán felices y que ya lo lograron todo! Pero luego se dan cuenta que ese vacío que querían llenar aún continua y se frustran. Y vuelven a buscar eso que les hace falta en muchas otras cosas, en vanidades, distracciones y filosofías. Solo Dios puede llenar ese vacío y está en su propósito que él diseñó para el hombre. Como lo expresó el ciego de nacimiento a aquellos que ya no le reconocían y decían: “Él es; y otros: A él se parece. Él decía: “Yo soy” (Jn.9:8-9). Jesús le había abierto los ojos.

El pecado ciega el entendimiento del hombre de tal manera que se guían de acuerdo a sus propios razonamientos, y por eso tropiezan.

v.28-29. Buscarle en espíritu y en verdad. Cuando ellos le preguntaron al señor Jesús: ¿Qué debemos hacer? (v.28). Él les habló de creerle a Dios y en el que él había enviado. Es decir, preocuparse por las cosas que son eternas, que perduran.

Dios prometió a Abraham una tierra, la cual vino a conocerse como: “La tierra prometida”. Sus hijos, Isaac y Jacob, creyeron también en esa promesa; sin embargo no la poseyeron, sino que la habitaron como extranjeros y peregrinos ¿Por qué? El escritor a los hebreos dice: “Porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios…y…Una patria mejor, la celestial” (Heb.11:8-10, 13-16).

La mayoría de los cristianos poseerían la tierra y no aspirarían la que tiene fundamento (que se sostiene para siempre), es decir, la celestial.

Conclusión:

Querido lector, Dios es verdadero, y sus promesas son fieles. El vacío de tu corazón solo puede ser llenado por Dios a través de su Hijo Jesucristo, el cual es: El Camino, la Verdad y la Vida (Jn.14:6).

Y usted querido hermano, recuerda que las cosas del mundo son perecederas y no son la real solución como piensas; son necesarias, pero la real solución está en la fe, en permanecer y vivir para Dios.

CRISTO LIBERA AL HOMBRE DEL YUGO DEL PECADO

1Crónicas 16: 7-16

Introducción:

Este capítulo 16 nos muestra cuán importante era para el rey David la alabanza a Dios; no solo él lo hacía, sino que preparando instrumentos musicales levantó un gran grupo de salmistas para que en la congregación ante Dios se glorificara en la alabanza y adoración.

La iglesia debe entender que no solo es importante sino también parte del culto a Dios; no es un entretenimiento, ni para que la grey se sienta bien o le guste, ni para que los músicos y cantantes se exhiban, ni en la grey demostrar atributos, sino que todos eleven sus corazones, como una sola voz, la adoración y exaltación a Dios; Él es el centro de nuestra adoración.

En ella se proclama lo que es Dios y, su bondad y misericordia para con la humanidad, mayormente para los que le han creído y le sirven.

Cantar estas verdades de Dios, hace que el corazón del creyente se llene y se fortalezca en la fe.

Cuerpo:

v.8-12. Con un corazón agradecido. No importa la situación en la que el creyente se encuentre en el presente ya sea Sanos o enfermos. Ninguno de ello debe hacer que olvidemos lo que ha hecho Dios por nosotros: Nos ha dado la salvación. David dice: “Alégrese el corazón de lo que buscan a Jehová” (v.10). ¿Por qué? Porque él está atento a aquellos que le buscan sinceramente y le temen. Desde que él nos dio la salvación, nos ha bendecidos, de tal manera que: “Haced memoria de las maravillas que ha hecho” (v.12).

v.34-36. Proclamar su bondad y misericordia. David hace un clamor de salvación, amparo y de ser librados de las amenazas y hostilidades del mundo (v.35). El rey tenía testimonio de como Dios amparó y ayudó a sus antepasados y no duda en elevar esta oración (v.19-22). Él mismo había experimentado ese auxilio de Dios en medio de tantas hostilidades que sufrió.

El creyente no ha podido digerir las circunstancias adversas de tal manera que sus enfermedades o sufrimiento hacen que olvide las misericordias de Dios. David nos enseña que ninguna de sus adversidades pudo afectar su fe en Dios; en las buenas y en las malas nos motiva a: “Aclamad a Jehová, porque él es bueno; porque su misericordia es eterna” (v.34).

Que el creyente no vea el beneficio de Dios en el momento que clama, no cambia la verdad de Dios: “Dios es amor” (1Jn.4:8).

v.25-28. Proclamad su nombre. Los dioses en que confían los pueblos son ídolos, son nada; Dios es real. Dice el salmista que: “Jehová es digno de suprema alabanza, y de ser temido sobre todos los dioses. Más Jehová hizo los cielos” (v.25-27). El hizo (creó) los cielos, es decir, todo lo que existe; Solo él es Todopoderoso. Por eso, solo a él darle la gloria y poder; darle la honra debida (v.28-29).

Conclusión:

El creyente está en la verdad, vive una realidad. Es la restauración que hizo nuestro señor Jesucristo al hacer la expiación (liberación) de nuestros pecados de tal manera que nos ha dado salvación y vida eterna al liberarnos del pecado, de la condición de esclavitud de nuestras maldades. Por eso se nos llama diciendo: “Buscad a Jehová, buscad su rostro, él es nuestro Dios” (v.11, 14).

EL LLAMADO A PRACTICAR LA VIDA CRISTIANA

2Pedro 1: 5-8

Introducción:

Dios conoce nuestra condición humana. Como padecemos de recursos para honrarle y servirle, él nos provee lo necesario para poder crecer y vivir a plenitud la vida espiritual.

Basta, pues, que como cristianos, tomemos estos recursos; sin embargo se requiere firmeza en nuestra vocación y elección (v.10).

Nuestra fe en el Señor Jesucristo, necesita alimentarse, fortalecerse de virtudes que contribuirán a que brillemos para la gloria de Dios; pero es necesario poner de nuestra parte interés y diligencia.

La mayoría de los cristianos andan deambulando por el mundo y tropezando a causa de no poner interés en Dios ni diligencia en su vida espiritual. Por ello, Dios mismo, nos provee de estas virtudes.

Cuerpo:

v.10. Firmeza en nuestra vocación y elección. Vocación, es el llamado que recibimos de Dios, de vivir para El y su obra. La mayoría de los cristianos han olvidado el compromiso y entrega que dieron en el Bautismo en Agua, previa preparación que recibieron para que estuviesen consciente del paso de obediencia que iban a dar.

El apóstol Pablo a los romanos, da tres significados sobre el Bautismo (Rom.6:1-14):

  1. Muertos al pecado, es el testimonio público que da el creyente al ser sumergido en el agua (v.3-10)
  2. Sepultados para el mundo, es el testimonio público de que está sepultado, que ya no vive para el mundo (v.4-5)
  3. Vive para Dios, al ser levantado del agua, testifica que vive para Dios, que los miembros de su cuerpo serán instrumentos de justicia en Dios (v.10-13)

Elección, de todos los pecadores, Dios eligió al creyente para salvación, por medio de su Gracia en su Hijo Jesucristo. El mismo Señor Jesús dijo a sus discípulos: “Vosotros no me elegisteis a mí, sino que yo os lo elegí a vosotros” (Juan 15:16)

El cristiano tiene que aferrase como un fundamento en su vida, crecer, perfeccionando su relación con Dios; entonces dice las Escrituras: “No caeréis jamás”.

v.5-8. Los recursos de Dios que contribuirán a enriquecer nuestra relación con Dios:

  1. Virtud, el creyente debe mostrar disposición de hacer siempre lo que es correcto; el apóstol Pablo dice: “Todo lo que es de buen nombre (De buena reputación), en esto pensad” (Filp.4:8). No es fácil, más cuando está involucrada la familia o los amigos; muchos de ellos se sentirán ofendidos y traicionados al hacer lo correcto.
  2. Conocimiento, Conocer la voluntad de Dios para tener una buena dirección y discernimiento de lo bueno y de lo malo. Pensemos en el rey David y en su paje de hombres que le acompañaban arriesgando sus vidas. David tuvo en sus manos dos veces la vida de Saúl, sin embargo no alargó su mano contra el ungido de Jehová, refiriéndose al Saúl elegido por Dios como rey de Israel. Esto incomodó y puso en peligro la amistad de su paje de hombres y que inconformes lo podían abandonar. Pero David, conociendo la voluntad de Dios, hizo lo correcto (1Samuel 26:8-25).
  3. Dominio Propio, es tener la voluntad de no ceder al mal, es la decisión propia que debe tomar cada cristiano en el momento oportuno.

Como se enlaza las dos primeras virtudes con esta última, volviendo al caso del rey David con su paje de hombres, en donde uno de ellos, Abisai, motivó a David matar a Saúl, sin embargo él no lo hizo, pudo contener sus sentimientos y derechos, pues Saúl no le daba descanso en perseguirlo para matarlo, y tenía la razón de matar a su enemigo y el derecho a poder sobrevivir; pero se contuvo y pudo más su temor a Dios (1Sam.26:8).

  1. Paciencia, Capacidad de sufrir la adversidad por la causa de Cristo. El apóstol Pablo, decía: “Yo estoy dispuesto no solo a ser atado, más aún a morir por el nombre del Señor Jesús” (Hech.21:13). Y al joven pastor Timoteo, le dice: “Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo” (2Tim.2:3).
  2. Piedad, estar en la disposición de ayudar a otros, de perdonar la ofensa. Cuando los discípulos escucharon a Jesús hablar del perdón, ellos le preguntaron: ¿Cuántas veces hay que perdonar? Jesús les dijo que siempre debe haber disposición para hacerlo (Mat.18:21-22).
  3. Afecto Fraternal, aprender a convivir con los demás, es estar en paz con todos. Olvídese de decir que su sangre choca contra la del otro o que le cae mal su prójimo, el cristiano que ha experimentado el amor de Dios en su vida, puede aprender a convivir y a tolerar a los demás, como él espera de ellos: “Todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos” (Mat.7:12).
  4. Amor, es desear lo bueno a tu prójimo. El apóstol Pablo cuando habla del amor, dice: “No busca lo suyo, no se goza de la injusticia, no tiene envidia, el amor nunca deja de ser” (1Cor.13:4-8).

Conclusión:

Todos deseamos que nos vaya bien en nuestra relación con Dios, gustar de la plenitud de Cristo, entonces, seamos diligentes en añadir a nuestra fe en nuestro Señor Jesucristo, estas virtudes, para no caer sino que vencer y sobreponernos a todos los obstáculos que se nos presenten.

LA VERDAD QUE NO PUEDE DISCERNIR LA HUMANIDAD

Marcos 15: 22-39

Introducción:

La humanidad busca la verdad, pero su búsqueda ha sido en vano. En cuanto lo que sucedió esa tarde en las afueras de Jerusalén, lo que se conoce como: El Monte Calvario; muchos han hecho análisis que han diferido en sus opiniones: Unos lo han visto como un suicidio, otros que fue un show montado y otros que Jesús no resucitó sino que sobrevivió a la tortura.

Nunca habrá una respuesta de la verdad que buscan ¿Por qué? Porque sencillamente buscan su propia verdad. Y por más que aseguren que lo han hecho con honestidad y sin ningún prejuicio, la realidad es otra.

Hubo un productor que anduvo exhibiendo en varios países, supuestamente, el glosario (Con los huesos de Jesús); lo exhibió como el que gana un trofeo y lo da a conocer de una forma triunfante. Pero como dijo uno de los rabinos de Jerusalén: El nombre Jesús (Joshua), son muchos los que lo han usado a través de mucho tiempo.

Cuerpo:

v.29-30. Cuando los prejuicios ciegan la verdad de las cosas. Cuando al Señor le habían crucificado, lo injuriaban: ¡Bah! Tú que derribas el templo de Dios, y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo, y desciende de la cruz”. Era la oportunidad para hacerlo, pues el Señor Jesús estaba físicamente vulnerable; ante los ojos de ellos, él había fracaso y mostraba que era un falso Mesías. Pero ¿Cuál era la verdad? El moría, era la ofrenda de Dios para el pecado de su pueblo (Juan 1:29).

v.22-28. Cumplimiento del sufrimiento y muerte del Mesías. Pero, además de la vulnerabilidad de Jesús ante los ojos de los que le escarnecían; también ante los ojos de ellos, se estaban cumpliendo la palabra profética sobre el Mesías:

  1. a) “Cuando le hubieron crucificado, repartieron entre sí sus vestidos, echando suerte sobre ellos” (v.24) Esta profecía esta en: Salmo 22:18.
  2. b) “Crucificaron también con él a dos ladrones, uno a su derecha, y el otro a su izquierda. Y se cumplió la Escritura que dice: Y fue contado con los inicuos”. En este caso, el mismo escritor revela lo que estaba escrito del Mesías en: Isaías 53:12. Y así, existen otras profecías en el Antiguo Testamento que se cumplieron en el Señor Jesucristo.

v.31-32. Una verdad que no pudieron discernir. Dice la Escritura, que los principales sacerdotes le escarnecían, diciéndole: “A otros salvó, así mismo no puede salvarse” (v.31) La pregunta sería: ¿Podía el Señor salvarse, podía haber evitado llegar hasta la cruz? ¡Sí! Y hubiese hecho más que eso; sin embargo no lo hizo, porque esa fue su misión, como lo expresó antes de ser capturado en el Getsemaní: “Abba, Padre, todas las cosas son posibles para ti; aparta de mí esta copa; más no lo que yo quiero, sino lo que tú” (Marc.14:36-39). El vino a hacer la voluntad de su Padre, por el cual se dispuso para sufrir y morir, siendo él la expiación del pecado de los hombres. Al discipulado les reveló diciéndoles: “Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre”.

Estaba escrito que el Mesías tenía que morir: “Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí” (Dan.9:26). En esta profecía de Daniel, se resume la obra que alcanzaría el Mesías en su muerte (Dan.9:24).

Conclusión:

Con prejuicios no se llega a la verdad, sino a falsear y a forzar la historia y la verdad misma. Ahora, juntamente con las religiones, falseando la verdad, sacando de contexto los principios de la palabra de Dios, se pretende hacer una nueva religión en donde se satisfaga a todo mundo, algo que sea atractivo, bonito y deseable para cada quien.

Y en esta posición de la humanidad religiosa, solo viene a confirmar las palabras de Jesucristo a la pregunta que le hicieran sus discípulos:

¿Son pocos los que se salvan? –La respuesta de los religiosos contestarían: ¡No! Todo lo contrario, pues Dios es Amor.

Pero la respuesta de Jesús, fue:

“Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella. Porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan” (Mat.7:13-14). Dios es Amor, pero no tendrá por inocente al culpable; al menos que esté dispuesto para cambiar de conducta creyendo en lo que Jesucristo hizo por él en el Monte Calvario. ¡En eso se muestra el Amor de Dios: En que dio a su Hijo para salvarnos del pecado!