LA ETERNIDAD CONQUISTADA POR JESUS PARA LOS CREYENTES

LA ETERNIDAD CONQUISTADA POR JESUS PARA LOS CREYENTES

Mateo 22: 23-33

Introducción:

El tema de la resurrección que se refiere al tema de la Resurrección, había sufrido por los hombres descontinuidad a tal punto que un grupo religioso de los judíos, los saduceos, lo negaba, ya no creían.

Para ese tiempo ya el tema era antiguo como lo es ahora, pero no le quita veracidad, es real. Precisamente, el creer en Dios, es creer en lo que su palabra dice, de lo contrario, sería hacerle mentiroso.

Cuerpo:

v. 24-28. Un tema que no podían debatir los que si creían. Este ejemplo que ponían los saduceos a los fariseos, los ponía contra la pared, no podían debatir un tema doctrinal al carecer ellos de base escritural. Este debate ahora lo trasladan a Jesús, él no solo creía sino que también lo pregonaba y había llegado la hora de demostrarlo escrituralmente.

Se necesitaba una respuesta que no fuese evasiva, sino contundente y sincera.

La Respuesta de Jesús nos habla de una Esperanza segura:

v. 29. Sustentada en las Escrituras. En la verdad de Dios y sustentada en su poder. Les rompió la coraza que tenían de sus argumentos y negación al señalarles su ignorancia en las Escrituras y luego, en el poder de Dios.

Hoy los argumentos de los líderes religiosos, que dicen que creen en Dios y en el Señor Jesucristo, es que las Escrituras nos hablan de Metáforas en temas como la resurrección o la eternidad. Es decir, dicen: Sí, la Escritura lo dice, pero, en un sentido de metáfora, es decir, que no es real. Sí, pero no. No lo niegan, pero no lo sustentan.

Sin embargo, Jesús nos da la seguridad de la eternidad, de la esperanza del creyente en su muerte; que está Escrito, que es parte de la doctrina y verdad de Dios, y, que también está sustentada en su poder. El mismo Señor nos dio las primicias al realizar resurrecciones: La hija de Jairo, el hijo de la viuda que iba a enterrarlo y la resurrección de Lázaro.

Pero sobre todo, su resurrección después de pagar el precio de nuestros pecados en la cruz. Testigos como los soldados romanos que reguardaban el lugar para evitar que los discípulos de Jesús robaran el cuerpo; como también al recibir el informe el sanedrín y que no pudieron negarlo. Son testimonios contundentes, sin menospreciar el testimonio de los que le vieron resucitado y verlo ascender al cielo con la promesa de retornar.

v. 30. La eternidad, una seguridad. Dios de una forma contundente, como la afirmación de Jesús al llamar a los tres patriarcas: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. Y luego añade: Dios no es Dios de muertos, sino de vivos. Y afirma: Pues para él todos viven (Luc.20:38)

Así que, al hablar de la resurrección, la muerte viene a ser un paso breve a la eternidad; eternidad que el Señor Jesucristo conquistó para los creyentes al dar su vida por ellos, como se los dijo a sus discípulos:

En la casa de mi Padre muchas moradas hay…Voy, pues, a preparar moradas para vosotros. Si así no fuera, yo os lo hubiera dicho (Juan 14:2-4)

Por eso él nos pide confianza a la hora de la muerte de un ser querido o cuando llega el momento, diciéndonos: No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí (Juan 14:1)

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