EL PROBLEMA DE LA MEDIOCRIDAD ES DE ACTITUD (En el cristiano)

EL PROBLEMA DE LA MEDIOCRIDAD ES DE ACTITUD (En el cristiano)

Hechos 4: 8, 13-14

Introducción:

La mediocridad de un cristiano no consiste de los niveles de la sociedad, si es pobre o rico, si estudio o no. La sociedad juzga erradamente desde un punto de vista: Cuanto tienes, cuanto vales.

Lamentablemente la iglesia ha caído en ese error, mayormente sus líderes al buscar y señalar grandezas, de títulos de: Doctor, licenciados, etc. En los ministerios. Por supuesto sin menospreciar a los que son realmente profesionales. Pero en relación a la vida espiritual, todos son iguales.

Entonces, los líderes influencian a la grey y a la vez colabora en juzgar de esa forma, de tal manera que un creyente que puede alcanzar un nivel espiritual delante de Dios, es menospreciado por no tenerlo externamente. Y que tristeza es ver el afán de la grey de buscar y alcanzar la altura que goza externamente o social de otra persona; y mientras este busca ese alcance, el otro lo menosprecia de verlo como un igualado. ¡Eso es mediocridad! tanto del uno como del otro.

Jesús al elegir a las personas para que viniesen a ser apóstoles, mensajeros de su evangelio, los llamó de diferentes extractos sociales, es decir, no hizo ninguna diferencia del uno y del otro. Dios habló al profeta Jeremías para que le diera un mensaje a su ayudante, y el mensaje fue este: Dile, que no ande con los grandes. Se lo dijo, desde un punto de vista del ayudante de Jeremías; pero como antes señalamos, Dios no hace acepción de personas. Para él, ni el intelecto será más efectivo en la obra, ni el ignorante lo será también. Lo que Dios mide en el que llama, es el corazón, como lo afirmó al llamar a David para que fuese rey: Yo miro lo que hay en el corazón de la persona y no a su apariencia.

Cuerpo:

v. 13. La obra de Cristo en el creyente. Los líderes del sanedrín fueron impactados por estos dos líderes del cristianismo, Pedro y Juan, de tal manera que dijeron: ¿Qué haremos con estos hombres? (v. 16) Lo que al principio eran una presa fácil de destruir, ahora vieron en ellos un muro difícil de derribar ¿Por qué? Leamos lo que vieron:

a) Sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo. Vieron una inferioridad social al compararse con ellos.

b) Se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús. Personas de bajo nivel social, pero la diferencia que hacían en estas personas que hizo que los líderes religiosos se impactaran, era: “La Obra de Cristo realizada en estos dos hombres”

Es decir, se dieron cuenta del error al menospreciarlos socialmente creyendo que eran una presa fácil de destruirlos.

Como antes apuntamos, el error en que ha caído la iglesia, la de sus líderes, de influenciar, y a la vez, colaborar con la grey de valorar desde un punto de vista social, cayendo en menosprecio tanto del que busca estar a la altura del otro, como el que menosprecia socialmente al otro y considerarlo como un igualado (Es uno de los calificativos que se usan)

A veces, los miembros quieren influenciar a los líderes al compararlos con otros de una forma lisonjera o para busca algún fin. En la Biblia hay dos casos, en Juan el Bautista y en Pablo:

a)      Unos judíos le dijeron a Juan: Mira, al que tú presentaste, ahora bautiza más gente que tú. Juan les respondió: Es necesario que el crezca y que yo mengue.

b)     Muchas veces Pablo se vio forzado a que no se le comparara, ni él compararse con los demás apóstoles; decía: Yo soy el más pequeño de los apóstoles y, vine a ser como un abortivo.

v. 8. El respaldo del Espíritu Santo. El Señor Jesús, en las instrucciones que les dio a los apóstoles, antes de ir al calvario, les dijo que el Espíritu Santo les ayudaría cuando fuesen conducidos ante las autoridades. Y hoy se presentó ese momento en donde gozaron de ese respaldo: Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: Gobernantes del pueblo, y ancianos de Israel. A esto se refería el apóstol Pablo cuando dijo: ¿De qué te glorías? “Si lo que tienes lo recibisteis, te fue dado” Si estos hombres se gloriaban, pero lo hacían en Cristo, es decir, le daban gloria a Dios: Lo que somos y hemos de ser, todo se los debemos a Cristo.

Conclusión:

Este respaldo que gozaron los apóstoles, es el mismo respaldo que goza o deberían gozar los servidores de Dios. Pues él les ha dado la misma capacidad a todos. Pero preguntarás: ¿Por qué la mediocridad en muchos creyentes? Error sería señalar que es debido a su nivel social. La mediocridad es de actitud y de voluntad; muchas veces al compararse con los demás, naufragan en su fe, otros, por su soberbia y desobediencia. Es decir, que no actúan en base a los principios y en base a la capacidad que les da el Espíritu Santo.

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