COMPROMISO

COMPROMISO

Juan 12: 23 – 25

Texto:

“De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo

no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere,

lleva mucho fruto” -ver.24-

Introducción:

Compromiso es una obligación contraída con una persona ó con una causa. Es acción y efecto; es decir, tu acción tendrá resultados ó consecuencias de acuerdo a la causa. El apóstol Pablo dijo: “Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y

¡ ay de mí sino anunciare el Evangelio ¡

1Cor.9:16-17

Entonces, este compromiso no solamente estriba en el anuncio del evangelio, sino en el diario vivir del cristiano, donde el testimonio de una forma u otra está latente y es ahí en donde al venir la demanda es donde tienes que decidir mantenerte firme ó renunciar a ello, mantener la verdad ó mentir. El Señor Jesús nos exhortó, diciéndonos: “Pero sea vuestro hablar: sí, si; no, no” (Mat.5:37).

Por ahí se dice, esto:

“El hombre que no se quiere comprometer,

es porque no tiene nada que ofrecer”

El Señor Jesucristo proclamó su obra, obra que mantuvo en medio de todas las circunstancias, tantas buenas como adversas, las mantuvo hasta el final, en donde, pasando la prueba del Getsemaní, al sentir el ácido de lo que en pocos minutos le venía, como fue su sufrimiento y muerte. Ahí en ese lugar podía:

a- Desistir, renunciar a su obra.

b- Determinarse a asumir la responsabilidad.

Bendito sea nuestro Dios, que optó por la segunda: Morir por todos nosotros.

Entonces, en ese compromiso, miremos como el Señor Jesús enfrentó y se mantuvo hasta el fin, de lo cual, somos ahora nosotros, el cristiano, los llamados a este compromiso; compromiso que tomaron los primeros cristianos y que sufrieron la persecución y muerte. (Hech.5:27-33).

El Señor Jesucristo, les habló a sus discípulos y ahora a nosotros, los cristianos que sufriríamos persecuciones, y que lo que él sufrió, nosotros también padeceríamos (ver.23), por tanto nos advirtió: “Bástale al discípulo ser como su maestro, y el siervo como su señor” (Mat.23-25). Entonces, si a él lo persiguieron ¿cuánto más a los de su casa?. Muchos quieren ser maestros y señores, pero a la hora de la defensa, se muestran como indiferentes y dicen: Si, pero, no. Es decir, no se exponen, temen perder su popularidad y temen ser controversiales, se protegen así mismos.

Necesitamos comprometernos como estos hombres lo hicieron en su momento en donde al confesar su fe, se exponían a ser: encarcelados, castigados y aún morir. Tienen que negarse así mismos, y tomar la posición como la que el apóstol Pablo tomó:

“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” Gál. 2:20 (ver.19-21)

Estoy comprometido con Aquél, que fue fiel a su compromiso de salvarme a mí. Juntamente con él morí, ya no vivo para mí, sino para él, como un esclavo que: Trabaja y vive para su Señor.

En los dos juicios contra nuestro Señor Jesús, notemos como pudo mantener la verdad de él y de su obra ante las leyes de los hombres y que al final, cumpliéndose las leyes, fue hallado culpable, fue condenado siendo inocente, como ahora se dice:

“Cristo murió por la verdad”

Y todo aquél que mantiene hasta el fin la verdad, debe morir crucificado. La Ley tiene su límite, que no llega a la verdad absoluta; la Ley es igual a la frontera; y en un juicio, si quiere salvarse, tiene que mentir, tiene que renunciar a la verdad.

Martín Lutero, fue intimidado, talvez a no mentir, pero sí a renunciar (arrepentirse) a sus escritos contra el orden de ese tiempo, de lo contrario era condenado. ¿Era fanático por haber expuesto su vida? ¡No! Estaba comprometido por la causa.

Cuerpo:

Mat.26:57-68 El Juicio Religioso. Fue el juicio contra Jesús con la ley en el concilio (una especie de parlamento):

1- Con testigos falsos, que al final, no abonó para nada. (ver.57-62).

2- Ante el sumo sacerdote. Quién fue el que delineó todo y poder hacer la condena:

a-Ante la solicitud del sumo sacerdote, apelando como el más alto representante, el Señor Jesús tuvo que responderle, respetando a la autoridad; y pudiendo negar ó evadir la pregunta, optó por el compromiso, por la causa de la cual estaba ahí. (ver.63-64).

b-Entonces, el sumo sacerdote, conforme a la ley, condenó a muerte al Señor Jesús; pues según la ley, la afirmación de Cristo, era una blasfemia que se pagaba con la muerte, según: Lev.24:13-16,23: “Y el que blasfeme el nombre de Jehová, ha de ser muerto” -ver.16-

Jesús pudo haberse defendido diciendo que todo era debido a una tergiversación de sus enseñanzas. Sin embargo, su compromiso (amor a nosotros (Jn.13:1) hizo que mantuviera la verdad, aunque esto representara su misma muerte.

Juan 19: 12-16. El Juicio Civil. Fue un juicio muy diferente, se hicieron tres clases de acusaciones, hubo intento de persuasión que no resultó, luego un canje y por último la acusación que llevó a la condena a muerte del Señor Jesús.

En donde siempre prevaleció, la ley tiene sus límites y condena al inocente, es decir, al que se mantiene en la verdad; como reza por ahí alguien:

“El que sostiene la verdad, aunque sufra, la dignidad le da la fuerza y no padecerá en vano” Pues hace de la vida un propósito.

Recordemos las palabras de Cristo:

“Si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto” -Jn.12:24-

Primera parte: Si éste no fuera malhechor, no te lo habríamos

entregado. Jn.18:30 (28-32)

Esta fue la primera acusación contra Jesús ante Pilatos el gobernador. Y como podemos apreciar no cabía el que se hablara de dar muerte.

Segunda parte: Interrogatorio del gobernador a Jesús.

Jn.18:33-38

En este acto, Pilatos indaga personalmente al Señor, empieza y centra el tema:

¿Eres tú el Rey de los judíos?

ver.33

Fue una pregunta retórica, en donde Cristo tiene la ventaja de afirmar, de hablar y aclarar la causa por la que está siendo juzgado y a la vez defenderse. Notemos la pregunta y la respuesta:

v.33. ¿Eres tú el Rey de los judíos?

R/

v.34. ¿Dices tú esto por ti mismo, o te lo han dicho otros de mí?

v.37. ¿Luego, eres tú rey?

R/

v.37. Tú dices que yo soy rey.

Por supuesto, el Señor declaró que era Rey, según ver.36-37. Esto que sucedió no podía Pilatos después formular una acusación contra él, pues está fuera del escenario del juicio; la interrogación fue solamente indagar y tener un panorama mejor de lo que se trataba en realidad el asunto.

En otro evangelio, dice que percibió que era por envidia que lo querían matar.

Tercera parte: Para dar testimonio de la verdad. ver.37-38

Aquí el Señor deja sentado su causa: La Verdad, de lo que él dice ser. Esta verdad, es el compromiso que él sostuvo hasta el final, estaba dando su vida por todos nosotros.

Estaba ante el gobernador, que solo le debía obediencia al César, al emperador de Roma. Su conclusión, ante la indagación que hizo de la propia persona de Jesús, llevó a declarar que el Señor era inocente, al decir a los acusadores:

Yo no hallo en él ningún delito

-ver.38-

Cuarta parte: Segunda acusación: “Debe morir, porque se hizo así mismo Hijo de Dios”. Jn.19:7 ( 4-7)

En los ver.39-40 ; 19:1-4; el gobernador ofreció un canje con tal de soltar a Jesús; luego, le mandó a azotar para persuadirlos a que desistieran de sus ideas, pero los dos intentos del gobernador fueron un fracaso rotundo. Ahora escucha otra acusación, que en vez de asociarlo a las divinidades que muchas veces reclamaban sus emperadores, siente temor (de respeto) de la persona del Señor (v.8). Ahora el gobernador quiere soltarlo, dejarlo libre, insiste con los adversarios que no hay delito en él, sabe que es inocente; en medio de esto al volver a interrogar al Señor; Jesús establece su posición como una autoridad superior a los de los hombres, cuando Pilatos le dice:

-¿No sabes que tengo autoridad para crucificarte, y que tengo autoridad para soltarte?

La respuesta del Señor fue:

-Ninguna autoridad tendrías contra mí, sino te fuese dada de arriba; por tanto, el que a ti me ha entregado, mayor pecado (culpabilidad) tiene. (v.9-11)

Quinta parte: La Sentencia a muerte de un Inocente:

Si a éste sueltas, no eres amigo de César; TODO EL QUE SE HACE REY, A CÉSAR SE OPONE. – v.12 –

v.12-17, La ley es la ley, y todos debemos estar sujetos a ella y respetarla; vimos que el Señor Jesús, como ejemplo a los que iban a creer en él, se sometió a las leyes, independientemente que los hombres (autoridades) no la ejerzan con dignidad. Jesús sabía todo esto, sin embargo la ley es importante en todas las naciones, de lo contrario sería un caos tremendo; entonces él nos da el ejemplo de sumisión y respeto, aun a las autoridades, como también vimos.

Aparte de todo ello, lo importante es: El Compromiso, que Jesús tuvo y mantuvo hasta el final: Ante Dios, primero, y luego para salvarnos a todos nosotros.

Llamado:

La iglesia primitiva, pudo mantenerse en ese compromiso ante su Salvador, de tal manera que resistieron a la oposición de una forma pacífica y respetuosa; pero siempre manteniéndose firme en el compromiso hasta el final, si era posible, sufrir la pena de muerte, como vemos en Hechos de los Apóstoles:

4:17-21 En sus inicios. Fueron encarcelados y amenazados por las autoridades, y lo más tremendo fue, que les ordenaron que ya no hablasen del Señor Jesús (v.17-18). La respuesta de ellos, según el compromiso, fue:

Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a

vosotros antes que ha Dios;

Y afirmaron:

No podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído.

– v.19, 20 –

5:27-33 Por segunda vez. Las autoridades les demandaron obediencia y ellos había desobedecido ( v.28 ). Sin embargo, dejaron ver su posición ante el Señor:

Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres

– v. 29 –

Este compromiso ante nuestro Señor Jesús, debe mantenerse firme, ante todos: Familia, amigos, autoridades, etc. Porque al final, obtendremos los resultados que Dios espera de nosotros, los resultados que nosotros mismos esperamos; y nuestras familias, amigos y la nación misma, será beneficiada; porque el compromiso es ese, como se le dijo a Abraham: En ti serán benditas todas las naciones.

Pero si no mantenemos el compromiso, ¿Cómo beneficiaremos a nuestras familias, amigos y a la nación?

SI EL GRANO DE TRIGO NO CAE EN LA TIERRA

Y MUERE, QUEDA SOLO; PERO SI MUERE, LLEVA

MUCHO FRUTO. Jn. 12: 24

La aplicación a esta enseñanza la da ahí mismo:

El que ama su vida (que la protege, que deja el

compromiso)la perderá; y aborrece su vida (no

se protege, sino que muere)en este mundo, para

vida eterna la guardará.

Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere,

allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere,

mi Padre le honrará. – v.25,26 –

Cuando el dice: y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor; habla del compromiso, de mantenerse firme, en donde se te demande, si te mantienes firme, entonces el testimonio es que está allí el Señor. Y los que me sirven (mueren, renuncian a ellos) mi Padre le honrará.

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