LA FE VENCE TODO MAL DE NUESTROS CORAZONES

1Crónicas 6: 49-50

Introducción:

En la descendencia de Aarón, Eleazar vino a ser el segundo sumo sacerdote, siendo el tercero de sus hermanos (Núm.20:25-28). El cuarto hijo, Itamar, fue sacerdote pero con otras funciones.

Los dos primeros hijos de Aarón, Nadab (primogénito) y Abiú, eran los que servían en el lugar Santísimo, junto y bajo la supervisión de Aarón. Pero más adelante, estos dos tomaron la decisión de ofrecer el fuego sin la autorización de su padre, sumo sacerdote, y murieron.

En este contexto es que tenemos el ejemplo y el llamado de actuar, en cualquier circunstancia, con fe en Dios.

Unas de las peticiones de Jabes al Señor fue: “Y me libraras del mal, para que no me dañe” (1Crón.4:10). Es decir, que la fe actúa también en nuestras actuaciones y conductas; y Jabes pidió tener la sabiduría de que sus actuaciones sean acorde a la voluntad de Dios. Y ser librados de todo enojo, raíces de amarguras y contiendas.

Cuerpo:

v.49-50. Eleazar, su fe lo llevó a la obediencia a Dios. A igual que su padre Aarón, pasaron una dura prueba con la tragedia de sus hermanos al morir por ofrecer fuego extraño a Dios. Claramente dice la Escritura que: “Dios los mató” Fue en el acto (Lev.10:1-2. Ver del 1 al 11). Sin embargo, en medio del horno de prueba, Eleazar con su hermano Itamar y su padre Aarón, continuaron sirviendo a Dios, y esto fue porque le siguieron creyendo.

En la vida con Dios, tendremos muchas pruebas, las cuales siempre nos tentarán a que claudiquemos, a que murmuremos y pequemos. Solo una firme fe en Dios, tendremos la fuerza para poder sobreponernos a todas las vicisitudes de la vida.

Lev.10:6-11. La obediencia en medio de la prueba. En vez de recibir consolación de Moisés por la tragedia que habían pasado, lo que hizo fue ordenarles: “Que no hicieran duelo y en segundo lugar, que otros sacaran los cuerpos del lugar afuera del campamento y que otros hicieran luto. Y que ellos, continuaran con el servicio a Dios.

Conclusión:

Pasar una prueba no es fácil, mucho menos poder filtrar y digerirlo; sin embargo, esa fe que mueve montañas, que sana a los enfermos y resucita muertos, también actua en nuestras conductas y decisiones que tomemos.

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