UNA TOTAL VICTORIA EN CRISTO

Efesios 1: 15-23

Introducción:

Después de haberles revelado el Plan de Salvación, en donde Dios: “Según el puro afecto de su voluntad” (v.5), de haber escogido al creyente: “Antes de la fundación del mundo” “Habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos” (v.4-5); les hace ver la necesidad de: “Conocer las dimensiones de esa salvación que Dios ha dado al creyente en Cristo, quien nos salvó” (v.16-18).

Este conocimiento hace que el creyente pueda, con toda libertad, entregarse a Dios y a su obra, que si es posible, entregar su vida por la causa de Cristo como nos muestran los mismos apóstoles, que manifestaban, diciendo: “Porque yo estoy dispuesto no solo a ser atado, más aun a morir en Jerusalén por el nombre del Señor Jesús” (Hech.21:13-14).

Cuerpo:

v.15-18. Fe y Amor en Cristo. Los hermanos de Éfeso eran un testimonio vivo de fe y amor en el Señor Jesús; y fue la causa por el cual Pablo oraba por ellos de: “Que Dios les revelara las riquezas de su gloria y la esperanza a que él los había llamado” (17-18).

La mayoría de los cristianos desean tener dichas revelaciones, que las puertas de los cielos se abran; sin embargo llevan una vida constante de incredulidad (dudan, no le creen a Dios), y esta actitud hace que tengan a Dios por mentiroso, esa es la gravedad del asunto. Y esto lleva a que tengan un amor superficial con los hermanos, acarreando raíces de amarguras y terminando en serias divisiones. La fe lleva a practicar la fraternidad, y como está escrito: “Cordón de tres dobleces no se rompe pronto” (Ecles.4:12).

v.18-20. Una herencia superior a la del mundo. Fue lo que Cristo conquistó para el creyente, en la cruz. Una herencia segura, la vida eterna: Ciudadanos de la patria celestial. Dios operó con su poder sin ningún límite al resucitar de los muertos al Señor Jesucristo; su resurrección, nos hace tener una esperanza segura.

v.20-23. La plenitud de Cristo. Él lo llena todo, pues está sobre todo principado, autoridad, poder y señorío; sobre todo nombre que se nombra, de tal manera que él lo llena todo. Los poderes que se levantan del mundo, influenciados por Satanás, siempre han procurado la eliminación del pueblo de Dios, y así como Israel han sobrevivido, así Dios también ha cuidado de los redimidos. Solo cuando el pueblo ha sufrido la muerte en la persecución, ha sido porque Dios lo ha permitido con propósito de que se cumpla todo lo que él ha determinado para el triunfo total y final de la Iglesia del Señor Jesús.

El sufrir estas persecuciones, no significa una derrota, pues para derrotar a la Iglesia del Señor Jesús, tienen que derrotar a su Salvador, y eso es imposible. La Biblia dice:

“Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó” (Rom.8:37)

Conclusión:

Cuando el cristiano conoce lo que Dios ha hecho en su vida y lo que le ha dado, tiene la fuerza y el ánimo de servir y honrar a Dios no importando las circunstancias adversas que esté atravesando. Los mártires de la Iglesia Primitiva dieron un gran ejemplo y lección a los verdugos de su época, y al no entender esa disposición de no solo ser encarcelados, o encadenados y azotados, también estaban dispuestos a morir por la causa de Cristo, sabiendo que lo que le esperaba era mejor y superior a la vida de este mundo.

Pero la mayoría no tienen esa fuerza ni ese ánimo, porque no se interesaron en conocer el propósito de Dios, ni tampoco el propósito de la cruz, la cual menosprecian con sus hechos y acciones.

EL CREYENTE EN LA MENTE DE DIOS DESDE ANTES DE LA FUNDACION DEL MUNDO

Efesios 1: 3-14

Introducción:

En el tema anterior habíamos hablado del propósito de la carta a la iglesia, que era para alentarla a fortalecer la fe para proseguir en el propósito de Dios.

Ahora, empieza con un tema, que no debería ser controversial: La predestinación. Es la base que ocupa el apóstol Pablo para decirnos que, Dios: “Nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo” (v.3).

El cristiano ha recibido una salvación segura, debido al sacrificio expiatorio, perfecto y eficaz realizado por nuestro Señor Jesucristo: “En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia” (v.7).

El creyente debe saber y estar seguro que su salvación no dependió de él en sí, ni es de pura casualidad, sino: “Según su beneplácito (de Dios), el cual se había propuesto así mismo, de reunir todas las cosas en Cristo” (v.9-10).

Cuerpo:

v.11. Predestinados conforme al propósito y según su voluntad. Según el verso 11. Dios marcó al creyente con un final ya definido: Para ser herencia de él y para tener herencia de  la vida eterna. De tal manera, que el apóstol Pablo dice en la carta a los romanos: ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? ¿Quién es el que condenará?  ¿Quién nos podrá separar del amor de Cristo? “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó”. Y por eso, nos dice: “Por lo cual estoy seguro que ni la muerte, ni ángeles, ni potestades, ni ninguna cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús” (Rom.8:33-39).

v.4-5. Escogidos y predestinados para alabanza de su gloria. Aquí se revela el plan y el propósito de Dios:

v.4-Nos escogió para que fuésemos santos y sin mancha, es decir, un pueblo apartado para Dios, un pueblo especial y distinto a los demás pueblos.

v.5-Habiéndonos predestinados para ser adoptados hijos suyos, es decir: De una criatura que se extravió a un lugar que no le correspondía (advenedizo), fuimos rescatados y adoptados al lugar que ahora gozamos. Por medio de Jesucristo, es decir, gracias a la oportuna intervención de Cristo, que nos compró con su sangre al ofrecerse en el sacrificio; según el puro afecto de su voluntad. Dándonos el gozo de la vida eterna, siendo nuestra muerte, si esta llegara, una transición a la eternidad.

v.6-10, 12. Para su gloria. Todo esto, para ubicarnos en un alto privilegio delante de la presencia de Dios: No para ser sus bayonetas, sino para darnos un lugar alto de privilegio, el venir a ser para la alabanza de su gloria (V.12).

Satanás comprendió lo que Dios había dado a los hombres, y en su celo egoísta, su envidia llevó a que la corona de la creación de Dios fuese ensuciada y contaminada por el pecado; engañando a Eva y a Adán de que comiendo del fruto del árbol, serían como su Creador, es decir, como Dios. ¿En qué pecaron? En concebir, por engaño de Satanás, que Dios es mentiroso y por ende, se rebelaron contra él, creyéndole a Satanás; despojándolos así de su alto privilegio que tenían entonces dentro de la creación (Gén.3:10-11. Leer desde el verso 1 hasta el verso 15).

Por eso vino Cristo, para que el hombre fuese reivindicado, de venir a ser un advenedizo, fuese rescatado y salvado. Para que tuviese ese grado de honor de venir a ser alabanza de la gloria de Dios, como está escrito:

“¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites?

 “Le has hecho poco menor que los ángeles, y lo coronaste de gloria y de honra” (Salmo 8:4-5, 3).

v.13-14. Sellados y garantizados para nuestra herencia eterna. El Espíritu Santo, en su papel que juega dentro de la salvación del hombre, también  fue dado al creyente como una garantía (Las arras) y como propiedad (Al ser sellados) de que somos de Dios y herederos de la vida eterna. En el camino ¿podemos perder lo que se nos heredó? No; pues, dice: “De nuestra herencia hasta la redención de la posición adquirida, para alabanza de su gloria” Esto lo garantiza el sello y las arras, es decir, el Espíritu Santo en la vida del creyente.

Con mucha propiedad nos habla el apóstol Juan sobre los que se extravían en Cristo, al decir: “Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros” (1Juan 2:19) O el caso de Judas, que dice las Escrituras: “Y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la escritura se cumpliese” (Juan 17:12 Leer: Hechos 1:25).

LAS BASES PARA FORTALECER LA FE DEL CREYENTE

Efesios 1: 1-2

Introducción:

La carta del apóstol Pablo a los Efesios, lleva un contenido de tipo pastoral; es la de fortalecer la fe de los miembros de las iglesias de Cristo que estaban a su alrededores (las iglesias en Asia). Dos detalles importantes:

  1. Una carta de aliento. Las iglesias sufrían la hostilidad y la persecución de las personas y de las autoridades; Pablo los alienta a continuar firmes en su llamamiento y propósito, no olvidando su carácter e identidad como creyentes que forman el cuerpo de Cristo.
  2. Mantener su significado de ser parte de la iglesia de Jesucristo, llamando a la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz: Un cuerpo, un Espíritu, un Señor, una fe, un bautismo y un Dios (Efes.4:3-6. Leer del v.1 al v.7).
  3. Una sólida iglesia. Para que pueda cumplir los propósitos de Dios (Efes.4:16).

Cuerpo:

v.1-a. Comisionado a la administración de los gentiles. Pablo había sido y era la persona de llevar el evangelio de Cristo a los gentiles como también, de levantar obras (iglesias) en el mundo gentil. Por ello el encabezado de su carta de identificarse: “Apóstol de Jesucristo por voluntad de Dios”. Elegido por Cristo como una autoridad en la iglesia gentil, de acuerdo a la voluntad y propósito de Dios el Padre.

v.1-b. Los santos. En el carácter de identidad y no de conducta; los que fueron apartados del pecado y del mundo incrédulo a través de la gracia de Dios, al más alto privilegio de ser llamados hijos de Dios: “A los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Jn.1:12). Esto no excluye el llamado de ser santos cada día, es decir, de apartarnos cada día de las obras del pecado y la del mundo: “El que es santo, santifíquese todavía” (Apoc.22:11).

v.1-c. Los fieles. Los que han permanecidos leales a Dios en: Palabras, acciones y relación con los hermanos; como una expresión de fe (activa y viva) en Dios.

El resultado de esa fidelidad es la capacidad de ser constantes con el compromiso de Dios y con su obra; capacidad de poder cumplir el propósito de Dios, y que se cumpla en nosotros también.

v.2-a. La Gracia. Recibida de parte de Dios; en el cual se debe crecer cada día, brillando para la gloria de él. La gracia, es un don que no merecíamos recibir, pero la misericordia de Dios lo hizo posible a través de su Hijo Jesucristo.

v.2-b. La Paz. Fuimos reconciliados con Dios, el pecado nos alejó de él haciéndonos enemigos. Vivimos mucho tiempo alejados de él en una plena rebelión, pero en Cristo fuimos reconciliados. Resta pues, crecer en la gracia, cultivando nuestra fe, la fraternidad entre los hermanos, perdonándonos agravios y ofensas, evitando raíces de amarguras en nuestros corazones.

Conclusión:

Estos principios son los que sostendrán como creyentes y como la iglesia de Cristo, siendo luz a las naciones, testimonios vivos del poder y del amor a Dios: “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los uno con los otros” (Jn.13:35).

DIOS CONOCE LOS PENSAMIENTOS Y LO OCULTO DEL CORAZON

1Crónicas 28:4-5, 9-10

Introducción:

Habíamos señalado que la promesa de un reino estable y perdurable a Salomón, era condicional (v.5-7). Su padre David le exhortó a que sea íntegro ante Dios, y que le sirva de una manera voluntaria; es decir, sin fingimiento, ni por obligación ni forzado.

Debemos pensar que a nadie le gustaría ni le agradaría que le sirvan de esa manera, sino con disposición y amor.

Cuerpo:

v.4-5. Alcanzados por la gracia de Dios. Empezando con el pueblo de Israel, de esa nación, se eligió a la tribu de Judá y de ella la casa de Isaí de donde fue llamado David para ser el rey; y de entre los hijos de él, fue elegido Salomón. Todos llevan una distinción: La Gracia de Dios.

Gracia que ahora, nos alcanzó a nosotros los redimidos a través del Señor Jesucristo; con el mismo propósito que fueron llamados los antes descritos, de ser testimonios vivos de la Gracia, Misericordia y Amor de Dios, ahora manifestado a través de su Hijo Jesús, nuestro Salvador. Qué bueno y sano a la vez, mantener en el corazón esa verdad de Dios. Por eso Dios no se avergonzó de dar testimonio de ellos, y ahora, Jesús, de: “Llamarnos hermanos” (Heb.2:11).

v.9. Dios conoce lo oculto del corazón del hombre. ¡Qué insensatez! Mayormente en muchos cristianos, pretender esconder ante Dios, sus pensamientos malos hacia el prójimo y de fingir amor. Dice el rey David, que: “Jehová escudriña los corazones de todos, y entiende todo intento de los pensamientos”. Por eso, David exhorta a su hijo Salomón a que: “Reconozca a Dios, y sírvele con corazón perfecto y con ánimo voluntario”.

David, no solo tuvo experiencias preciosas con Dios, sino también experiencias amargas al actuar y pecar contra Dios: Uno de ellos fue al ser descubierto su adulterio y homicidio sobre uno de sus soldados fieles. Pagó un alto precio de dolor y vergüenza.

PROCURANDO CON DILIGENCIA EMPRENDER LAS COSAS DE ACUERDO A LA VOLUNTAD DE DIOS

1Crónicas 24: 6-7; 25:8; Prov.16:33

Introducción:

Esta forma de echar suerte para determinar qué persona puede ser asignada a algún privilegio de servir o también para la toma de una decisión en algún asunto importante, en las Escrituras pareciera extraña. Pero esto sucede cuando en ambos casos existen más de una persona o más de una propuesta, entonces se echaba suerte, en el sentido de que fuese Dios el que permitiera tal asignación o toma de decisiones.

Dios le ha dado capacidad a los que le sirven en la obra, de conocimiento para elegir o tomar decisiones; pero hay momentos, como lo que se nos muestras en estos capítulos 24, 25 y aún capítulo 26, en donde había una cantidad de personas para ocupar privilegios en donde se necesitó echar suerte para que las designaciones se hiciesen de una manera justa, en donde quedaba a voluntad de Dios los asuntos.

Cuerpo:

v.6-7. Levitas designados por familias. David al formar las tareas a realizar en el servicio hacia Dios, reunió a todos los que estaban designados para tales cargos: Levitas y sacerdotes, de acuerdo  a lo establecido por Dios a través de Moisés.

El problema era que las descendencias se habían multiplicado: La descendencia de Leví, de Aarón y de Sadoc. Quienes serían los principales, los jefes y los privilegios a fungir. Y la única manera fue, al ordenar las familias, desde los que eran jefes de familias hasta el último, el echar suerte: “Designando por suerte una casa paterna para Eleazar, y otra para Itamar. La primera suerte tocó a Joiarib”.

Esto hizo que nadie se sintiera marginado o que haya preferencia en alguna persona. Que todos se sintieran satisfecho de las designaciones otorgadas. Al establecer este orden, todos servirían en la obra de Dios, y solo quedaba el esperar el tiempo en que les tocaría el día. Se calcula que cada dos o tres años, volvían a servir, según el orden.

v.25:8. Se ora al momento de echar suerte. Para que las cosas se dieran de acuerdo a la voluntad de Dios, se ora pidiendo la dirección y la voluntad de Dios, si bien, en estos capítulos no se refleja y solo se enseña que se realizó: “Y echaron suertes para servir por turnos”. Sin embargo en el libro de los Hechos de los Apóstoles, cuando se eligió al que iba a sustituir a Judas en el apostolado. Habían dos personajes que calificaban en los requisitos necesarios para ocupar el cargo (Hech.1:21-23). Y como en el cargo, solo se necesitaba a uno, entonces se echó suerte, sin antes orar a Dios: “Y orando, dijeron: Tú, Señor, que conoces los corazones de todos, muestra cuál de estos dos has elegido para que tome la parte de este ministerio y apostolado, de que cayó Judas por transgresión…Y les echaron suertes, y la suerte cayó sobre Matías; y fue contado con los once apóstoles” (Hech.1:24-26).

Esto forma de echar suerte, era parecido a los objetos que llevaban en el pectoral los sumos sacerdotes: El Urim y Tumim, cuyo significado eran: Luz y perfección. Cuando se iba a tomar una decisión importante, entonces se usaban (Éxd.28:30y Núm.27:21-23).

EN DIOS NO HAY VARIACION

(La fe en un Dios perfecto)

1Crónicas 22: 9-13 (17:11-15,17)

Introducción:

David hizo preparativos para que su hijo Salomón edificara el templo, la casa de Jehová. Cuando David procuró edificarle casa a Dios, él se lo impidió a causa de haber sido un guerrero y por ende había derramado mucha sangre; por esto, Dios le prometió que su hijo Salomón lo haría.

Esa promesa vino con profecía: a) Le nacería un hijo y le llamaría Salomón, porque sería un varón de paz. b) Se le profetizó un reino que perduraría si él se mantenía en el temor de Dios, siendo una promesa condicional.

La segunda promesa, sería proféticamente sobre el Mesías. Del linaje de él, saldría un rey justo y que su reino sería eterno. Una promesa incondicional. Siglos después aparecería el Mesías, nuestro Señor Jesucristo.

En conclusión, en la promesa profética hecha al hijo de David, una era condicional y la segunda sería incondicional.

 Es importante esta aclaración porque aparentemente, la promesa falló, pues Salomón pecó y en su hijo, nieto de David, el reino se dividió y fueron llevados, más tarde, a la esclavitud. 70 años después de esa esclavitud, solo una parte regresó, la tribu de Judá con la tribu de Benjamín y algunos de Israel. Este último se fue a la diáspora, mayormente en parte de Europa. El apóstol Pablo habló además de ir a Roma ya encarcelado, de ir también a España (Rom.15:24,28). A pesar que fue llamado a predicarles el evangelio a los gentiles, siempre pensó en su pueblo y cuando llegaba a una ciudad, no dejó de predicarles a los judíos.

Cuerpo:

v.9-10. Una promesa sujeto a requisitos. Dios prometió a David que el reino de su hijo Salomón sería firme: “Siempre que él guardara la ley, los estatutos y decretos de Jehová” (v.12-13). Entonces la promesa fue dada condicionalmente, de lo contrario al dividirse el reino en su hijo (nieto de David) y luego desaparecer el reino no solo hasta los tiempos del Señor Jesús, sino hasta el día de hoy, entonces diríamos que la promesa falló o simplemente hubo alguna variación en Dios. Pero sabemos que no; ni tampoco que Dios se haya cansado de las prevaricaciones de su pueblo elegido. Sino que su propósito continúa firme, sin ninguna variación, porque Dios es perfecto, es Dios y no humano.

Cap.17:11-15,17. Una promesa incondicional. Con relación al reino del Mesías, cuyo linaje viene del rey David, luego Salomón; el reino es eterno, independientemente que fallarán los reyes descendientes de David. Pues se trata del rey Mesías, del Salvador del mundo.

Con ese propósito Dios eligió al pueblo de Israel, para que de él se confirmara la venida y aparición del Mesías. El libro de Apocalipsis habla de Israel, que todo el tiempo Satanás procuró que no apareciera el Mesías, destruyendo al pueblo de la promesa. La identifica con la mujer que está a punto de dar a luz: “Una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas” (Apoc.12:1-2, 3-17). Esa descripción de la mujer, es basada a los sueños de José, según: Gén.37:9-11.

En este cap.17, como del cap.22, habla de la promesa del Mesías, del reino del Mesías, que antes de establecerlo, realizaría la expiación del pecado, tanto del pueblo de Israel, como de los que iban a ser injertados, los gentiles redimidos, según: Isa.52:13-15; cap.53.

Vemos pues que dos veces se ha interpretado que la promesa falló:

-Al desaparecer el reino de Israel hasta el día de hoy.

-En Jesucristo, que según los judíos, si él fuese el Mesías, no hubiese muerto.

Sin embargo, las Escrituras nos señalan:

  • La promesa ha Salomón, fue condicional.
  • La promesa sobre el Mesías, fue incondicional.
  • La muerte de Cristo, fue necesario antes de estableciese el reino. Sí, murió, pero resucitó al tercer día, pues él es el Hijo de Dios, es Dios. Y así como él permanece para siempre, así será su reino. Cumpliendo así la promesa hecha a David.

Conclusión:

Como vemos, en Dios no existe cambio de parecer, sino que su propósito tendrá su cumplimiento independientemente toda oposición y ataque que sufra su promesa y también, independientemente los hombres hayan fallado.

Confiemos en sus promesas hechas por medio de su palabra, la Santa Biblia, como lo afirmó Pablo al decir, confesando: “Yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día” (2Tim.1:12).

EL COMPROMISO NOS LLEVA A UNA ENTREGA Y A UN DESPRENDIMIENTO

1Crónicas 21: 22-27

Introducción:

A pesar de la urgencia de realizar un sacrificio de paz, debido a la mortandad de 70 mil muertos, dos hombres se ofrecen a entregar el lugar para dicho sacrificio, con una entrega y compromiso por la causa.

Estos dos personajes habían entendido lo que significa un genuino compromiso:

-Mientras uno ofrece gratuitamente y aún los elementos que se necesitan para el sacrificio; el otro lo quiere adquirir comprándolo, a un precio justo.

Los dos ofrecen algo que les ha costado:

Ornán, ofrecía una propiedad que era el sustento y el trabajo de toda su vida.

El rey David, ofrecía un buen precio, altísimo, de una lucha donde expuso toda su vida en guerras.

La mayoría, y es común, ofrece lo que no tiene: ¡Qué fácil es dar lo que no es de uno! Ahí no hay despojo, no hay ningún valor, es como un cascarón inservible sin nada adentro.

Cuerpo:

v.22-23. La generosidad en la obra de Dios. David ofreció comprar la propiedad, pero Onán le dijo: “Tómala para ti, y haga mi señor el rey lo que bien le parezca; y aun los bueyes daré para el holocausto, y la leña y trigo…lo doy todo” (v.23).

La Biblia dice: “El que siembra generosamente, generosamente segará” (2Cor.9:6). Dios no se queda con nada, nuestro corazón es probado de poder responder a la generosidad de Dios al darnos a su Hijo Jesucristo para nuestra salvación y vida eterna. Aún Pablo le dice a una de las iglesias: “Si les he dado lo espiritual, es poco el que reciba de ustedes lo material”. El cristiano debe aprender a desprenderse de las cosas para ayudar a otros, el cual segará más de lo dio o dará.

24-27. La recompensa al ser desprendido de las cosas. Según los teólogos, el peso de 600 siclos de oro, es equivalente a: 77mil dólares, siendo el peso de un siclo de oro, por: 128.45 dólares. Esto recibió Onán de la venta de la propiedad al rey David, quien le había dicho: “No tomaré para Jehová lo que es tuyo, ni sacrificaré holocausto que nada me cueste” (v.24). Cuando David le habló de un precio justo, no le estaba pidiendo rebaja, ni tampoco que Onán se aprovechara de tan grande necesidad que le apremiaba al rey; Precio justo en el sentido del valor en sí que tendría la propiedad.

Llamado: Que gran ejemplo de estos dos personajes, que nos muestran el compromiso que tenían ante Dios, entrega y despojo. En esa propiedad, años más tarde se edificaría el Templo, La Casa de Dios; conocido como: El Templo de Salomón o El Primer Templo.

El apóstol Pablo, cuando da una lista de requisitos a los servidores de Dios, está: “El que no sea avaro, es decir, que no sea mezquino” “No codicioso de ganancias deshonestas”

Todo cristiano tiene este requisito, pues debe ser ejemplo y testimonio a su hermano y al mundo.

LA IMPORTANCIA DE ADMITIR QUE HEMOS ACTUADO MAL

(No habrá perdón sino hay un genuino arrepentimiento)

1Crónicas 21: 1-8

Introducción:

El error del rey David de realizar un censo, estuvo en los motivos que lo impulsaron. Hubo otro censo, en donde fue hecho por orden de Dios a Moisés, que fue para alistar al pueblo liberado de la esclavitud, para que viniese a ser una gran nación (Núm. 1 y 2).

Entonces, el pecado en sí de hacer el censo de parte de David, debemos saber lo motivos que tuvo en realizarlo. Aunque en él fue claro, pues, en la mayoría de los casos, muchos hacen bienes, pero los motivos que los impulsan a hacerlo son egoístas; entonces eso se vuelve una acción hipócrita. Uno de los ejemplos es el caso de Ananías y Safira, el haberse mostrados como buenos samaritanos al vender una propiedad, y, sustrayendo una parte de la venta, declararon que entregaban el total de la venta. Y el otro motivo fue atraer la atención de los demás hacia ellos y no darle la gloria a Dios (Hech.5:1-11).

Y a igual que al rey David (21:1), es claro que Satanás los incitó a hacer lo que habían concebido en sus corazones (Hech.5:3).

Es decir, le abrieron las puertas de su corazón a Satanás al darle rienda los deseos de su corazón, a las concupiscencias de la carne.

Cuerpo:

v.1. El asecho constante de Satanás. El apóstol Pablo nos alerta y a la vez nos exhorta sobre esta verdad, al decirnos: “Satanás anda como león rugiente buscando a quien devorar”. David le dio oportunidad a Satanás de incitarlo a hacer el censo; él se había descuidado de sus responsabilidades, dice la Escritura que: “En los tiempos que salen los reyes a la guerra, él se quedó en su casa. Y cometió pecados tras pecados: -Adulteró, asesinó, mintió y realizó el censo. Cuando la Biblia dice que Satanás lo incitó, es que: Lo estimuló a llevar a la realidad lo que había concebido en su corazón. Es decir, que David ya lo tenía en el corazón el hacerlo y lo que hizo el diablo fue motivarlo, empujarlo a hacerlo.

v.2-3. La autoconfianza nos aleja de Dios. Ante tal descuido de sus responsabilidades, David realizó el censo para apoyarse en el ejército y ya no en Dios; pues el ejército llegó a ser poderoso e invencible a tal grado que el rey se olvidó que es de Dios la batalla, que ya sea con pocos o con muchos él da la victoria.

Con esta verdad, el rey no necesitaba saber si podía o no confiar en el ejército, como en el pasado, confiar en Dios.

¡Qué peligroso caer en la autoconfianza! Ese ha sido el error de los hombres, pues les hace creer que ya no es tan necesario la ayuda de Dios. Esto pasa en todas las áreas de la vida, por ejemplo, en el dinero, en donde clamamos a Dios por resolver nuestra situación económica, y Dios nos prospera, y esa prosperidad, en vez de fortalecer nuestra confianza en Dios, terminamos cayendo en la confianza e idolatría del dinero.

v.4-6. Una cosa nos lleva a la otra. David no escuchó la persuasión de su general: ¿Para que procura mi señor esto, que será para pecado a Israel? (v.3). Sino que, se impuso soberbiamente: “Más la orden del rey pudo más que Joab” (v.4).

Salió a luz lo que David tenía en su corazón, y esto le acarreó pecado y consecuencias terribles. Vemos pues, que tras concebir en su corazón el mal, llegó el momento que lo exteriorizó y salió a luz, pecando de tal manera que vino una mortandad donde murieron 70 mil hombres.

Cuando concebimos el mal en el corazón, no solo acarreamos sufrimiento en uno mismo, sino a otros también; el que cae en un vicio, se perjudica a sí mismo y a su familia.

v.8. David se responsabiliza del pecado. Si en algo mostró el rey ante Dios, fue el hacerse responsable de su pecado y mostrar un arrepentimiento genuino, la Biblia dice: “El que confiesa su pecado y se aparta, alcanzará la misericordia de Dios; pero el que lo encubre no prosperará” (Prov.28:13).

Es una insensatez el tratar de negar que se haya pecado, pues no logrará estabilizarse, sino que irá de mal en peor.

DIOS SACA DEL ANONIMATO A LOS QUE LE HONRAN CON SUS VIDAS

1Crónicas 20: 4-8

Introducción:

Este pasaje nos habla de proezas realizadas por soldados del ejército de Israel. La Biblia dice que: “En Dios haremos proezas”. Las proezas no se buscan sino que en tiempo oportuno se presentan.

Estos tres soldados estando en el ejército, llegó el momento en donde tenían que entrar en combate contra los filisteos.

Muchos que se sienten olvidados, que nadie les toma en cuenta, pero en la narración de estos tres soldados valientes, se nos muestra que Dios tiene el tiempo señalado en donde opera a través de nosotros.

Estos soldados no se imaginaron las proezas que realizarían hasta que se les presentó la oportunidad sin esperarlo.

Cuerpo:

v.4.Sibecai, capitán del ejército. En pleno combate, tuvo que pelear contra uno de los gigantes llamado Sipai. Estos gigantes vinieron a ser paladines del ejército de los filisteos, al ser vencido por Sibecai, los filisteos fueron humillados.

La virtud de Sibecai, capitán del ejército de Israel, era una persona que podía unir a los demás, nunca dividirlos. El significado de su nombre fue: Tejedor.

v.5. Elhanán, venció a otro gigante más alto que el anterior. Este gigante llamado Lahmi, era hermano de Goliat, el que venció David. Tenía una contextura que intimidaba a sus oponentes. En cuanto la virtud de Elhanán, era una persona bondadosa con su prójimo, ayudaba sin esperar ninguna recompensa.

v.6-8. Jonatán, era un sacerdote levita. Además, era sobrino del rey David. Pero en batalla los privilegios no cuentan, sino la valentía y la fe en Dios. Este soldado superó a los dos anteriores, ya que el gigante era más alto y poderoso que los demás. Pero Dios hizo que Jonatán realizara la proeza de combatir con él y matarlo. Su virtud era su fe en Dios que hacía que fuese respetuoso y obediente.

Podemos tomar el ejemplo de Jonatán, hijo del rey Saúl, que a pesar que era el heredero del trono de su padre Saúl, lo cedió a David comprendiendo que era voluntad de Dios de que reinara y no él.

Conclusión:

Podemos ver que estos tres valientes soldados, andaban en el temor de Dios, siendo, cada quien en su virtud, instrumentos de justicia, testimonios de Dios. El respaldo que gozaron de parte de Dios, no fue casualidad, sino que eran temerosos de Dios y Dios les recompensó en las proezas que realizaron, siendo reconocidos como los valientes del ejército (gente importante en el reino del rey David).

Muchos anhelan que Dios los respalde, pero sus vidas cristianas están en los niveles de la mediocridad. Si se propusieran honrar a Dios con sus vidas, Dios los honraría haciendo que sus vidas brillen ante los demás.

LA UNIDAD EN CRISTO: Hará que se cumpla el propósito Divino.

1Crónicas 19: 10-13

Introducción:

Joab es un ejemplo de la importancia de un liderazgo genuino. Era el responsable en el ejército de combatir y vencer al ejército enemigo, los amonitas y a los sirios.

Habíamos hablado de la responsabilidad que hay al ostentar un privilegio, que debe existir fe, compromiso y dedicación. Esto es lo que sustenta una visión, que el propósito de Dios se cumpla en cada creyente y en la iglesia.

Cuando hay estos componentes, entonces se podrá alcanzar los objetivos, de otra forma, será frustrante y sufrirá muchas pérdidas.

Por eso, tenemos a este general del ejército de Israel, que mostró esos principios que necesita la iglesia sustentar para el propósito por el cual fue levantada.

Propuso a su hermano Abisai, comandante del ejército estrategias y unidad para tener éxito en la guerra. Éxito que muchos creyentes sueñan obtener, pero terminan decepcionados como que Dios no los respaldó o le echan la culpa a otros de sus fracasos.

La salvación que hemos alcanzado como también la vida eterna, se debe a la visión Divina y la Unidad entre el Padre, Cristo y el Espíritu Santo. Una de las oraciones de Cristo fue: “Padre, te doy gracias porque siempre me oyes; porque yo siempre hago tu voluntad”. En esa Unidad, para realizar la visión, el acuerdo fue, que Jesucristo vendría a esta tierra, como siervo (Is.52:13-15 y Cap.53). Y en otra escritura dice que: “Tomó forma de siervo, hecho semejante a los hombres…humillándose así mismo, haciéndose obediente hasta la muerte de cruz” (Filp.2:7-8. Leer: 5 al 11).

Cuerpo:

v.10-11. El uso de estrategias. Muchos cristianos en momentos difíciles, o en realizar la obra de Dios, no hayan que hacer, cuando Dios nos ha dado sabiduría, que cuando nos vemos en esas situaciones difíciles, podemos pedirle a él: “Si alguno es falta de sabiduría, pídaselo a Dios, y él se lo dará”.

Cuando Joab vio que sus enemigos hicieron tres frentes de batalla; los sirios lo iban a atacar de frente y en retaguardia, más los amonitas atacarían diferentes. Entonces Joab tomó a los mejores hombres de guerra, valientes, esforzados y experimentados para soportar y vencer a los sirios; y delegó a su hermano Abisai, el que hiciera frente a los amonitas. El tener confianza en Dios, no significa que no debe haber estrategias, que deben pedirse en oración a Dios, es decir, la guianza de él en momentos así.

El creyente, no debe caer en la autoconfianza, sino pedir siempre la dirección de Dios, para conocer su voluntad y la guianza que necesita para salir adelante en la vida.

v.12-13. Un trabajo en equipo, la unidad. Notemos que había un solo propósito, el de Dios: “Esforcémonos por nuestro pueblo, y por las ciudades de nuestro Dios. En el caso del cristiano, cuando es servidor y ostenta un privilegio, debe entender que colabora y está para velar por la salud espiritual de la grey, del pueblo de Dios. Y la unidad es bien importante; El Señor Jesús manifestó, diciendo: “Una casa dividida contra sí misma, cae” (Luc.11:17,20). Pero unida, podrá vencer y alcanzar los objetivos trazados.

Jesucristo mismo habló de esa unidad y fue ejemplo a la vez con el Padre: “Ruego que todos sean Uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean Uno en nosotros…para que sean perfectos, para que el mundo conozca que tú me enviaste” (Jn.17:20-23).

Para lograr esa unidad, es necesario que haya despojo, como lo hubo en Cristo; en el caso del creyente, debe haber despojo del orgullo y de las concupiscencias de la carne, para ser guiados por el Espíritu y no por los deseos de la carne. La victoria del ejército sobre sus enemigos fue contundente (v.15).