EN DIOS NO HAY VARIACION

(La fe en un Dios perfecto)

1Crónicas 22: 9-13 (17:11-15,17)

Introducción:

David hizo preparativos para que su hijo Salomón edificara el templo, la casa de Jehová. Cuando David procuró edificarle casa a Dios, él se lo impidió a causa de haber sido un guerrero y por ende había derramado mucha sangre; por esto, Dios le prometió que su hijo Salomón lo haría.

Esa promesa vino con profecía: a) Le nacería un hijo y le llamaría Salomón, porque sería un varón de paz. b) Se le profetizó un reino que perduraría si él se mantenía en el temor de Dios, siendo una promesa condicional.

La segunda promesa, sería proféticamente sobre el Mesías. Del linaje de él, saldría un rey justo y que su reino sería eterno. Una promesa incondicional. Siglos después aparecería el Mesías, nuestro Señor Jesucristo.

En conclusión, en la promesa profética hecha al hijo de David, una era condicional y la segunda sería incondicional.

 Es importante esta aclaración porque aparentemente, la promesa falló, pues Salomón pecó y en su hijo, nieto de David, el reino se dividió y fueron llevados, más tarde, a la esclavitud. 70 años después de esa esclavitud, solo una parte regresó, la tribu de Judá con la tribu de Benjamín y algunos de Israel. Este último se fue a la diáspora, mayormente en parte de Europa. El apóstol Pablo habló además de ir a Roma ya encarcelado, de ir también a España (Rom.15:24,28). A pesar que fue llamado a predicarles el evangelio a los gentiles, siempre pensó en su pueblo y cuando llegaba a una ciudad, no dejó de predicarles a los judíos.

Cuerpo:

v.9-10. Una promesa sujeto a requisitos. Dios prometió a David que el reino de su hijo Salomón sería firme: “Siempre que él guardara la ley, los estatutos y decretos de Jehová” (v.12-13). Entonces la promesa fue dada condicionalmente, de lo contrario al dividirse el reino en su hijo (nieto de David) y luego desaparecer el reino no solo hasta los tiempos del Señor Jesús, sino hasta el día de hoy, entonces diríamos que la promesa falló o simplemente hubo alguna variación en Dios. Pero sabemos que no; ni tampoco que Dios se haya cansado de las prevaricaciones de su pueblo elegido. Sino que su propósito continúa firme, sin ninguna variación, porque Dios es perfecto, es Dios y no humano.

Cap.17:11-15,17. Una promesa incondicional. Con relación al reino del Mesías, cuyo linaje viene del rey David, luego Salomón; el reino es eterno, independientemente que fallarán los reyes descendientes de David. Pues se trata del rey Mesías, del Salvador del mundo.

Con ese propósito Dios eligió al pueblo de Israel, para que de él se confirmara la venida y aparición del Mesías. El libro de Apocalipsis habla de Israel, que todo el tiempo Satanás procuró que no apareciera el Mesías, destruyendo al pueblo de la promesa. La identifica con la mujer que está a punto de dar a luz: “Una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas” (Apoc.12:1-2, 3-17). Esa descripción de la mujer, es basada a los sueños de José, según: Gén.37:9-11.

En este cap.17, como del cap.22, habla de la promesa del Mesías, del reino del Mesías, que antes de establecerlo, realizaría la expiación del pecado, tanto del pueblo de Israel, como de los que iban a ser injertados, los gentiles redimidos, según: Isa.52:13-15; cap.53.

Vemos pues que dos veces se ha interpretado que la promesa falló:

-Al desaparecer el reino de Israel hasta el día de hoy.

-En Jesucristo, que según los judíos, si él fuese el Mesías, no hubiese muerto.

Sin embargo, las Escrituras nos señalan:

  • La promesa ha Salomón, fue condicional.
  • La promesa sobre el Mesías, fue incondicional.
  • La muerte de Cristo, fue necesario antes de estableciese el reino. Sí, murió, pero resucitó al tercer día, pues él es el Hijo de Dios, es Dios. Y así como él permanece para siempre, así será su reino. Cumpliendo así la promesa hecha a David.

Conclusión:

Como vemos, en Dios no existe cambio de parecer, sino que su propósito tendrá su cumplimiento independientemente toda oposición y ataque que sufra su promesa y también, independientemente los hombres hayan fallado.

Confiemos en sus promesas hechas por medio de su palabra, la Santa Biblia, como lo afirmó Pablo al decir, confesando: “Yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día” (2Tim.1:12).

EL COMPROMISO NOS LLEVA A UNA ENTREGA Y A UN DESPRENDIMIENTO

1Crónicas 21: 22-27

Introducción:

A pesar de la urgencia de realizar un sacrificio de paz, debido a la mortandad de 70 mil muertos, dos hombres se ofrecen a entregar el lugar para dicho sacrificio, con una entrega y compromiso por la causa.

Estos dos personajes habían entendido lo que significa un genuino compromiso:

-Mientras uno ofrece gratuitamente y aún los elementos que se necesitan para el sacrificio; el otro lo quiere adquirir comprándolo, a un precio justo.

Los dos ofrecen algo que les ha costado:

Ornán, ofrecía una propiedad que era el sustento y el trabajo de toda su vida.

El rey David, ofrecía un buen precio, altísimo, de una lucha donde expuso toda su vida en guerras.

La mayoría, y es común, ofrece lo que no tiene: ¡Qué fácil es dar lo que no es de uno! Ahí no hay despojo, no hay ningún valor, es como un cascarón inservible sin nada adentro.

Cuerpo:

v.22-23. La generosidad en la obra de Dios. David ofreció comprar la propiedad, pero Onán le dijo: “Tómala para ti, y haga mi señor el rey lo que bien le parezca; y aun los bueyes daré para el holocausto, y la leña y trigo…lo doy todo” (v.23).

La Biblia dice: “El que siembra generosamente, generosamente segará” (2Cor.9:6). Dios no se queda con nada, nuestro corazón es probado de poder responder a la generosidad de Dios al darnos a su Hijo Jesucristo para nuestra salvación y vida eterna. Aún Pablo le dice a una de las iglesias: “Si les he dado lo espiritual, es poco el que reciba de ustedes lo material”. El cristiano debe aprender a desprenderse de las cosas para ayudar a otros, el cual segará más de lo dio o dará.

24-27. La recompensa al ser desprendido de las cosas. Según los teólogos, el peso de 600 siclos de oro, es equivalente a: 77mil dólares, siendo el peso de un siclo de oro, por: 128.45 dólares. Esto recibió Onán de la venta de la propiedad al rey David, quien le había dicho: “No tomaré para Jehová lo que es tuyo, ni sacrificaré holocausto que nada me cueste” (v.24). Cuando David le habló de un precio justo, no le estaba pidiendo rebaja, ni tampoco que Onán se aprovechara de tan grande necesidad que le apremiaba al rey; Precio justo en el sentido del valor en sí que tendría la propiedad.

Llamado: Que gran ejemplo de estos dos personajes, que nos muestran el compromiso que tenían ante Dios, entrega y despojo. En esa propiedad, años más tarde se edificaría el Templo, La Casa de Dios; conocido como: El Templo de Salomón o El Primer Templo.

El apóstol Pablo, cuando da una lista de requisitos a los servidores de Dios, está: “El que no sea avaro, es decir, que no sea mezquino” “No codicioso de ganancias deshonestas”

Todo cristiano tiene este requisito, pues debe ser ejemplo y testimonio a su hermano y al mundo.

LA IMPORTANCIA DE ADMITIR QUE HEMOS ACTUADO MAL

(No habrá perdón sino hay un genuino arrepentimiento)

1Crónicas 21: 1-8

Introducción:

El error del rey David de realizar un censo, estuvo en los motivos que lo impulsaron. Hubo otro censo, en donde fue hecho por orden de Dios a Moisés, que fue para alistar al pueblo liberado de la esclavitud, para que viniese a ser una gran nación (Núm. 1 y 2).

Entonces, el pecado en sí de hacer el censo de parte de David, debemos saber lo motivos que tuvo en realizarlo. Aunque en él fue claro, pues, en la mayoría de los casos, muchos hacen bienes, pero los motivos que los impulsan a hacerlo son egoístas; entonces eso se vuelve una acción hipócrita. Uno de los ejemplos es el caso de Ananías y Safira, el haberse mostrados como buenos samaritanos al vender una propiedad, y, sustrayendo una parte de la venta, declararon que entregaban el total de la venta. Y el otro motivo fue atraer la atención de los demás hacia ellos y no darle la gloria a Dios (Hech.5:1-11).

Y a igual que al rey David (21:1), es claro que Satanás los incitó a hacer lo que habían concebido en sus corazones (Hech.5:3).

Es decir, le abrieron las puertas de su corazón a Satanás al darle rienda los deseos de su corazón, a las concupiscencias de la carne.

Cuerpo:

v.1. El asecho constante de Satanás. El apóstol Pablo nos alerta y a la vez nos exhorta sobre esta verdad, al decirnos: “Satanás anda como león rugiente buscando a quien devorar”. David le dio oportunidad a Satanás de incitarlo a hacer el censo; él se había descuidado de sus responsabilidades, dice la Escritura que: “En los tiempos que salen los reyes a la guerra, él se quedó en su casa. Y cometió pecados tras pecados: -Adulteró, asesinó, mintió y realizó el censo. Cuando la Biblia dice que Satanás lo incitó, es que: Lo estimuló a llevar a la realidad lo que había concebido en su corazón. Es decir, que David ya lo tenía en el corazón el hacerlo y lo que hizo el diablo fue motivarlo, empujarlo a hacerlo.

v.2-3. La autoconfianza nos aleja de Dios. Ante tal descuido de sus responsabilidades, David realizó el censo para apoyarse en el ejército y ya no en Dios; pues el ejército llegó a ser poderoso e invencible a tal grado que el rey se olvidó que es de Dios la batalla, que ya sea con pocos o con muchos él da la victoria.

Con esta verdad, el rey no necesitaba saber si podía o no confiar en el ejército, como en el pasado, confiar en Dios.

¡Qué peligroso caer en la autoconfianza! Ese ha sido el error de los hombres, pues les hace creer que ya no es tan necesario la ayuda de Dios. Esto pasa en todas las áreas de la vida, por ejemplo, en el dinero, en donde clamamos a Dios por resolver nuestra situación económica, y Dios nos prospera, y esa prosperidad, en vez de fortalecer nuestra confianza en Dios, terminamos cayendo en la confianza e idolatría del dinero.

v.4-6. Una cosa nos lleva a la otra. David no escuchó la persuasión de su general: ¿Para que procura mi señor esto, que será para pecado a Israel? (v.3). Sino que, se impuso soberbiamente: “Más la orden del rey pudo más que Joab” (v.4).

Salió a luz lo que David tenía en su corazón, y esto le acarreó pecado y consecuencias terribles. Vemos pues, que tras concebir en su corazón el mal, llegó el momento que lo exteriorizó y salió a luz, pecando de tal manera que vino una mortandad donde murieron 70 mil hombres.

Cuando concebimos el mal en el corazón, no solo acarreamos sufrimiento en uno mismo, sino a otros también; el que cae en un vicio, se perjudica a sí mismo y a su familia.

v.8. David se responsabiliza del pecado. Si en algo mostró el rey ante Dios, fue el hacerse responsable de su pecado y mostrar un arrepentimiento genuino, la Biblia dice: “El que confiesa su pecado y se aparta, alcanzará la misericordia de Dios; pero el que lo encubre no prosperará” (Prov.28:13).

Es una insensatez el tratar de negar que se haya pecado, pues no logrará estabilizarse, sino que irá de mal en peor.

DIOS SACA DEL ANONIMATO A LOS QUE LE HONRAN CON SUS VIDAS

1Crónicas 20: 4-8

Introducción:

Este pasaje nos habla de proezas realizadas por soldados del ejército de Israel. La Biblia dice que: “En Dios haremos proezas”. Las proezas no se buscan sino que en tiempo oportuno se presentan.

Estos tres soldados estando en el ejército, llegó el momento en donde tenían que entrar en combate contra los filisteos.

Muchos que se sienten olvidados, que nadie les toma en cuenta, pero en la narración de estos tres soldados valientes, se nos muestra que Dios tiene el tiempo señalado en donde opera a través de nosotros.

Estos soldados no se imaginaron las proezas que realizarían hasta que se les presentó la oportunidad sin esperarlo.

Cuerpo:

v.4.Sibecai, capitán del ejército. En pleno combate, tuvo que pelear contra uno de los gigantes llamado Sipai. Estos gigantes vinieron a ser paladines del ejército de los filisteos, al ser vencido por Sibecai, los filisteos fueron humillados.

La virtud de Sibecai, capitán del ejército de Israel, era una persona que podía unir a los demás, nunca dividirlos. El significado de su nombre fue: Tejedor.

v.5. Elhanán, venció a otro gigante más alto que el anterior. Este gigante llamado Lahmi, era hermano de Goliat, el que venció David. Tenía una contextura que intimidaba a sus oponentes. En cuanto la virtud de Elhanán, era una persona bondadosa con su prójimo, ayudaba sin esperar ninguna recompensa.

v.6-8. Jonatán, era un sacerdote levita. Además, era sobrino del rey David. Pero en batalla los privilegios no cuentan, sino la valentía y la fe en Dios. Este soldado superó a los dos anteriores, ya que el gigante era más alto y poderoso que los demás. Pero Dios hizo que Jonatán realizara la proeza de combatir con él y matarlo. Su virtud era su fe en Dios que hacía que fuese respetuoso y obediente.

Podemos tomar el ejemplo de Jonatán, hijo del rey Saúl, que a pesar que era el heredero del trono de su padre Saúl, lo cedió a David comprendiendo que era voluntad de Dios de que reinara y no él.

Conclusión:

Podemos ver que estos tres valientes soldados, andaban en el temor de Dios, siendo, cada quien en su virtud, instrumentos de justicia, testimonios de Dios. El respaldo que gozaron de parte de Dios, no fue casualidad, sino que eran temerosos de Dios y Dios les recompensó en las proezas que realizaron, siendo reconocidos como los valientes del ejército (gente importante en el reino del rey David).

Muchos anhelan que Dios los respalde, pero sus vidas cristianas están en los niveles de la mediocridad. Si se propusieran honrar a Dios con sus vidas, Dios los honraría haciendo que sus vidas brillen ante los demás.

LA UNIDAD EN CRISTO: Hará que se cumpla el propósito Divino.

1Crónicas 19: 10-13

Introducción:

Joab es un ejemplo de la importancia de un liderazgo genuino. Era el responsable en el ejército de combatir y vencer al ejército enemigo, los amonitas y a los sirios.

Habíamos hablado de la responsabilidad que hay al ostentar un privilegio, que debe existir fe, compromiso y dedicación. Esto es lo que sustenta una visión, que el propósito de Dios se cumpla en cada creyente y en la iglesia.

Cuando hay estos componentes, entonces se podrá alcanzar los objetivos, de otra forma, será frustrante y sufrirá muchas pérdidas.

Por eso, tenemos a este general del ejército de Israel, que mostró esos principios que necesita la iglesia sustentar para el propósito por el cual fue levantada.

Propuso a su hermano Abisai, comandante del ejército estrategias y unidad para tener éxito en la guerra. Éxito que muchos creyentes sueñan obtener, pero terminan decepcionados como que Dios no los respaldó o le echan la culpa a otros de sus fracasos.

La salvación que hemos alcanzado como también la vida eterna, se debe a la visión Divina y la Unidad entre el Padre, Cristo y el Espíritu Santo. Una de las oraciones de Cristo fue: “Padre, te doy gracias porque siempre me oyes; porque yo siempre hago tu voluntad”. En esa Unidad, para realizar la visión, el acuerdo fue, que Jesucristo vendría a esta tierra, como siervo (Is.52:13-15 y Cap.53). Y en otra escritura dice que: “Tomó forma de siervo, hecho semejante a los hombres…humillándose así mismo, haciéndose obediente hasta la muerte de cruz” (Filp.2:7-8. Leer: 5 al 11).

Cuerpo:

v.10-11. El uso de estrategias. Muchos cristianos en momentos difíciles, o en realizar la obra de Dios, no hayan que hacer, cuando Dios nos ha dado sabiduría, que cuando nos vemos en esas situaciones difíciles, podemos pedirle a él: “Si alguno es falta de sabiduría, pídaselo a Dios, y él se lo dará”.

Cuando Joab vio que sus enemigos hicieron tres frentes de batalla; los sirios lo iban a atacar de frente y en retaguardia, más los amonitas atacarían diferentes. Entonces Joab tomó a los mejores hombres de guerra, valientes, esforzados y experimentados para soportar y vencer a los sirios; y delegó a su hermano Abisai, el que hiciera frente a los amonitas. El tener confianza en Dios, no significa que no debe haber estrategias, que deben pedirse en oración a Dios, es decir, la guianza de él en momentos así.

El creyente, no debe caer en la autoconfianza, sino pedir siempre la dirección de Dios, para conocer su voluntad y la guianza que necesita para salir adelante en la vida.

v.12-13. Un trabajo en equipo, la unidad. Notemos que había un solo propósito, el de Dios: “Esforcémonos por nuestro pueblo, y por las ciudades de nuestro Dios. En el caso del cristiano, cuando es servidor y ostenta un privilegio, debe entender que colabora y está para velar por la salud espiritual de la grey, del pueblo de Dios. Y la unidad es bien importante; El Señor Jesús manifestó, diciendo: “Una casa dividida contra sí misma, cae” (Luc.11:17,20). Pero unida, podrá vencer y alcanzar los objetivos trazados.

Jesucristo mismo habló de esa unidad y fue ejemplo a la vez con el Padre: “Ruego que todos sean Uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean Uno en nosotros…para que sean perfectos, para que el mundo conozca que tú me enviaste” (Jn.17:20-23).

Para lograr esa unidad, es necesario que haya despojo, como lo hubo en Cristo; en el caso del creyente, debe haber despojo del orgullo y de las concupiscencias de la carne, para ser guiados por el Espíritu y no por los deseos de la carne. La victoria del ejército sobre sus enemigos fue contundente (v.15).

CRISTO NOS DIO LA VICTORIA SOBRE EL PECADO

1Crónicas 19: 1-6, 15

Introducción:

La obra de Cristo en la cruz, fue para liberarnos de la esclavitud del pecado, y para darnos vida eterna.

Esta expiación que realizó nuestro Señor Jesucristo, ha sido mal interpretada ya sea intencionalmente o por ignorancia del conocimiento de los principios de Dios.

La liberación del pecado, no solo nos hizo que recibiésemos el perdón, sino también que el pecado no se enseñoree del creyente: “No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal; ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia. Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia. (Rom.6:12-14 Leer todo cap.6).

Nahas, rey de Amón había fallecido, al llegar la noticia al rey David, este recordó que Nahas había hecho misericordia con él. Así que envió embajadores a Hanún hijo del Nahas para mostrar respeto y consolación (v.1-2).

David nunca esperó una respuesta negativa de parte del nuevo rey de Amón, quien mal aconsejado por los príncipes, humilló a los embajadores que él le había enviado. Desde que el hombre pecó, ha sido impredecible.

El creyente debe cuidarse, tenemos como guianza la palabra de Dios y al Espíritu Santo, para poder contener los impulsos del corazón a actitudes aborrecibles. El apóstol Pablo exhortó a Timoteo: “Ten cuidado de ti mismo” (1Tim.4:16). Y dice: “Dios nos ha dado espíritu de poder, de amor y de dominio propio” (2Tm.1:7).

Es difícil detener los deseos de la carne, por eso Dios nos ayuda en esta lucha; no hay justificación para llenarse de amarguras ni para la venganza; el mismo rey David le pidió a Dios: “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio. Y renueva un espíritu recto dentro de mí (Sal.51:10).

Cuerpo:

v.3-4. Una actitud abominable. Para el rey de Amón, los príncipes fueron cautelosos al ponerlo sobre aviso de las intenciones de los embajadores que envió David; muchos piensan así, sin primero, antes de actuar, examinarse de cuál es la intención que le empuja a sospechar de alguien o de algo. Aunque mayormente la persona sabe que actúa de acuerdo a su concupiscencia, es decir, con raíces de amargura o de venganza: Devolver mal por mal. Cuando es llamado a actuar todo lo contrario:

 “Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos” (Mat.5:43-48).

Entonces, una cosa es ser cauteloso, y otra es pensar con malicia. Estos príncipes envenenaron el corazón del rey, del cual, sin ninguna justificación, humilló a los hombres que habían sido enviados para mostrar, sinceramente, respeto y consolación. No hay duda que actuaron con mala intención. Los príncipes actuaron mostrando cautela, cuando en realidad lo hicieron con maldad, es decir, actuaron encubiertamente. Jesús nos advirtió a tener cuidado con los “Lobos vestidos de ovejas”

v.6. No se arrepintieron de sus malas actitudes. Obviamente, ellos esperaban que la reacción de David fuese negativa a ellos. No corrigieron sus errores, sino que se pusieron a la defensiva; pues se prepararon para la guerra.

Qué bochornoso le es a un creyente caer en este error, en vez de avergonzarse de su mala actitud, busca como justificarse y a la vez se pone a la defensiva, añadiendo más mal a su vida. Dice la Biblia que: “Viendo los hijos de Amón que se habían hecho odiosos a David”. Es decir, la reacción de David ante un hecho vergonzoso, no fue impredecible, sino que era obvio para ellos. La Biblia presenta la malicia como un hecho inmoral (1Cor.5:8). Es decir, que el creyente debe estar claro, para luego arrepentirse, de que es pecado, y que la paga del pecado es la muerte.

Los amonitas fueron derrotados juntamente con los sirios a los cuales pagaron para que les acompañara en la guerra contra David.

Así pues, es un precedente, que las consecuencias del pecado, traerá destrucción en la vida. La Biblia dice que: “Dios no tendrá por inocente al culpable”. O se arrepiente, que es parte de la oportunidad que Dios da, o sufrirá las consecuencias de la maldad.

RESULTADOS CUANDO SE LABRA LA VIDA ESPIRITUAL

1Crónicas 18: 6, 13

Introducción:

Este capítulo nos habla del respaldo de Dios al rey David al extender sus dominios más allá de sus fronteras. Los reyes de los otros pueblos, que eran vencidos, vinieron a servirle.

Las victorias en la guerra que libró contra ejércitos enemigos fueron contundentes.

Algo que mostró David, era que reconocía el respaldo poderoso de Dios, como está escrito: “Jehová daba la victoria a David, dondequiera que iba” (v.6).

Muchos solo miran estas proezas tanto de David como de otros siervos de Dios; y también han sido objetos de manipulación de los ministros que han vendido la palabra de Dios.

Nunca señalan que estas proezas que muchos sueñan alcanzar, no vienen como arte de magia, ni se realizan de la noche a la mañana, hay que trabajarlas, hay que estar dispuestos a pagar el precio que estos siervos bíblicos pagaron.

Debemos recordar el llamado de nuestro Señor Jesucristo:

“¡Trabajad! No por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece” (Jn.6:27).

Cuerpo:

v.14-17. La visión transmitida a otros. Siguiendo el principio de tener gente que ayudan al ministro, tienen que ser personas que conozcan a Dios, que conozcan sus principios y propósitos, y sobre todo, que le teman a Dios. David puso oficiales en su reino, cada quien en su cargo, y con responsabilidades.

Pareciera ser que en estos tiempos, las personas que rodean al ministro, son privilegios para disfrutar de una reputación, de distracción y entretenimiento, de tal manera que no toman responsabilidades que a una hora dada, tienen que dar cuenta. Las mayorías, al demandárseles y al disciplinarlos, se enojan y se rebelan.

Estos oficiales que rodearon a David, conocían sus responsabilidades:

Ejemplo:

-Cada quien en su privilegio dentro del reino, sabían lo que tenían que hacer y, de cuál era su responsabilidad. Tenemos el ejemplo de Abisai, comandante de una parte del ejército; combatió y venció al ejército de Edom e hizo que sirvieran a David, además, colocó guarniciones para proteger las fronteras. (v.12-13). Vemos que la misión fue cumplida, pero además de ello, consolidó la victoria.

v.6, 13. La relación y la visión de David con Dios. Esta relación de David con Dios, no era fácil sostenerla; pues, dependía de su reacción y actitud ante las adversidades. Las Escrituras son claras al darnos la historia de la vida de David, fue agitada, llena de contradicciones y trabajo arduo, en donde parecía que claudicaría en su fe. Pero se sostuvo, como Moisés: “Como viendo al invisible” (Heb.11:27).

Esto hizo que Dios le diera visión, es decir, propósito, la cual echaría andar hasta llegar a ser el recipiente directo de la línea mesiánica de donde aparecería el Mesías, nuestro Señor Jesucristo.

David mostró los errores humanos, sus caídas y pecados; pero perseveró en su fe, se mantuvo en medio de cada adversidad, como él mismo llegó a decir: “De mi dicen: No hay en él esperanza” Sin embargo, al igual que Abraham, siempre creyó: En esperanza contra esperanza” (Rom.4:18).

Llamado:

Para perseverar en la fe de Jesucristo, el cristiano, el servidor de Dios, necesita tener: Dedicación, esfuerzo y coraje. En una fe sencilla, pero a la vez firme y constante. El Señor Jesús hizo el llamado, diciendo: “Sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas” Pues, nos envía al mundo: “Como a ovejas en medio de lobos” (Mat.10:16).

Somos llamados a labrar nuestras vidas espirituales, nuestra relación con Dios, para obtener los resultados que esperamos; todo cristiano sueña gozar del respaldo de Dios, y al igual que la vida secular, se tiene que trabajar y ser constantes, enfrentando todos los obstáculos que se presentan.

LA COMPLACENCIA DE DIOS DE SUS SIERVOS

1Crónicas 17: 1-6, 17

Introducción:

En este capítulo 17, da respuesta a una de las grandes inquietudes que hay dentro del pueblo de Dios: ¿A quiénes respalda Dios y a quiénes les cumple sus promesas?

Todos deseamos recibir ese respaldo Divino, como a la vez, que las promesas se cumplan en nuestras vidas.

La respuesta es sencilla, nos hace ver que no está fuera del alcance de nosotros, como está escrito: “No digas en tu corazón: ¿Quién subirá a lo cielo? O ¿Quién descenderá al abismo? Más ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón” (Rom.10:6-11).

La fe hace que nos acerquemos a Dios, que vivamos para él, que le obedezcamos y le sirvamos.

Cuerpo:

v.1-2. Una vida sumergida en los propósitos de Dios. Eso es lo que nos muestra el rey David, no solo obediencia, sino que en su corazón siempre mantuvo los propósitos de Dios. Al considerar hasta donde lo había llevado y bendecido el Señor, tuvo vergüenza de que él no había correspondido así a Dios: “He aquí yo habito en casa de cedro, y el arca del pacto de Jehová debajo de cortinas” (v.1).

La mayoría de los cristianos solo piensan y se preocupan por sí mismo, menos de honrar a Dios, menos de mejorar cada día su relación con él y menos de involucrarse en la obra de Dios.

Están en una posición egoísta al igual que los hijos con sus padres, que no contribuyen para nada en honrarles, sino solo en recibir de ellos. No multiplican los bienes, sino que restan.

v.17. La complacencia de Dios con sus siervos. El rey David fue exaltado por Dios mismo, pues dice: “Me ha mirado como un hombre excelente”. La Biblia dice: “Porque yo honraré a los que me honran” (1Sam.2:30). ¡Cuántos han soñado que Dios los exalte como fueron estos siervos de Dios, cuando él daba testimonio de ellos.

Otro detalle, fue la promesa de estar con su generación como él lo estuvo con David (v.11-15). Pero la honra más grande que recibió de Dios, fue que de su generación vendría el Mesías; la línea mesiánica pasaría a través de su descendencia hasta manifestarse el Mesías, nuestro Señor Jesucristo; con mucha razón David dijo: “Y aun esto, oh Dios, te ha parecido poco, pues que has hablado de la casa de tu siervo para tiempo más lejano”.

Conclusión:

Existe multitudes de cristianos en estos tiempos que se han frustrados de este camino y otros se han echado para atrás ¿Por qué?

Porque sus vidas la han llevado en una dirección equivocada, tergiversando los principios de Dios, buscando excusas para no obedecer y para no servirle, pero se olvidan que ha Dios no se le puede mentir, pues él conoce lo que hay en el corazón del hombre y dice las escrituras que: “Dios no puede ser burlado (engañado)”.

El cristiano debe definirse por estrechar cada día su relación con Dios y disponerse en los propósitos de él.

LA OBEDIENCIA LLEVA AL CUMPLIMIENTO DE LA PALABRA DE DIOS

1Crónicas 16: 15-22

Introducción:

En este cántico del rey David (Salmo), hace memoria del origen de su Nación y de su generación; ya que él es descendiente de Abraham, Isaac y de Jacob.

Todo empezó en la elección de Dios de un hombre, Abraham; y luego del pacto a través de sus dos hijos: Isaac y Jacob. Más tarde, confirmó su pacto con el pueblo de Israel. Pasaron muchos años desde Abraham hasta David con el pueblo de Israel se muestra la Soberanía de Dios, sobre la potestad absoluta de la historia de la humanidad.

Cuerpo:

v.16. Llamamiento y pacto (Promesa) con Abraham. Este hombre pudo cristalizar la promesa de Dios para su vida al creerle y obedecerle.

El creyente tiene promesas a través de Jesucristo, sin embargo, a pesar que cree no actúa, además desobedece al tomar una dirección diferente. Es decir, no vive la palabra de Dios, sino que hace todo lo contrario. Y se queda inerte solo esperando que se cumpla la promesa de Dios en su vida.

Abraham escuchó la palabra de Dios y la puso en práctica al obedecer el llamamiento: “Y se fue Abraham, como Jehová le dijo” (Gén.12:4. Leer del 1 al 4).

v.16-18. Isaac siguió las huellas (El ejemplo de Abraham). Por esa obediencia y de continuar la tarea de su padre, éste al envejecer y morir, continuó la promesa de Dios obedeciéndole: “Del pacto que concertó con Abraham; y de su juramento a Isaac” (v.16). Y pudo, después, transmitírselo a su hijo Jacob, de donde salió el pueblo de Israel.

v.19-22. Protección y respaldo de Dios. Vemos, pues, que la fe y la obediencia, llevó a que esas tres generaciones se les cumpliera la promesa de Dios: “En ti serán benditas todas las naciones”. No fue y no es fácil obedecer a Dios, sus lealtades a él, acarrearon muchas dificultades en el camino de sus vidas: Fueron forasteros de una Nación a otra, en graves peligros; sin embargo, dice: “No permitió que nadie los oprimiese; antes por amor de ellos castigó a los reyes” (v.19-22). Esta es la protección de Dios: “No toquéis, dijo, a mis ungidos, ni hagáis mal a mis profetas”. Es decir, muchas veces los protege y otras veces, permite en ellos el oprobio, pero su sufrimiento, además que no quedará sin castigo, es fructífero. Para que entendamos, leamos lo que nos dice el apóstol Pablo: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados” (Rom.8:28).

EL OBJETIVO DE NUESTRO CULTO ES DIOS

1Crónicas 15: 1-3, 11-15,29

Introducción:

En el traslado del Arca de Dios, se nos muestran detalles importantes del culto que rendimos a nuestro Dios. Uno de esos detalles, es:

Que en el culto, si bien el cristiano se goza y hay júbilo en su corazón; debemos entender que no somos el objeto, sino que es Dios, al cual rendimos admiración, adoración y alabanza.

Muchos ministros, a causa de implementar nuevas formas de cultos para atraer a personas, deformando y tergiversando el culto verdadero, han hecho que los asistentes caigan en ese error, pensando que el culto a Dios, al final es para ellos, para sentirse bien.

El apóstol Pablo hace referencia de lo que tiene que haber en la congregación:

 ¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación (1Cor.14:26).

Cuerpo:

v.1. Un lugar adecuado y acondicionado. En la mente del rey David, había preocupación por las condiciones inadecuadas en el lugar donde estaba el Arca de Dios, prácticamente se tenía al olvido. Recordemos que el Arca representaba la presencia de Dios; en ella estaban las dos tablas de la ley que Dios había dado a Moisés.

David pensaba en edificar un grandioso edificio, el cual, su hijo Salomón edificó. Ahora Dios no habita en templos hechos de manos, sino en las vidas de los creyentes (Hech.17:24-31).

Sin embargo, las condiciones del edificio, en donde se congregan los creyentes y en donde Cristo ha prometido su presencia a través del Espíritu Santo, debe de prestar condiciones favorables, evitando las extravagancias.

En segundo lugar, todos los instrumentos, sillas y otros, deben cuidarse pensando que son de uso para el culto a Dios.

Por supuesto, cuando comienza una obra, todos esos elementos no existen, pero de acuerdo al respaldo que goce un ministerio, va poco a poco adquiriendo estos elementos. Es una colaboración espontánea de los congregados, siendo el ejemplo, siempre, en todo tiempo, el ministro.

v.2, 11-13. Organización, para un culto efectivo a Dios. Vemos que David organizó a los que iban a servir en la adoración a Dios: Sacerdotes y levitas, los encargados de llevar el arca, los cantores y más adelante otros servidores, como porteros (16:38).

La congregación cristiana debe cumplir el propósito de lo que hace que se reúnan, que Dios sea exaltado y glorificado en la alabanza y en la adoración. Y esto tiene que ver con el ministro que enseña; y en segundo lugar, con los músicos, que no están para atraer la atención a ellos ni mucho menos los premien con dádivas o diplomas; sino que cumplan el objetivo de llevar a la congregación a la máxima adoración a Dios, como lo enseñó Jesús a la mujer samaritana: “Verdaderos adoradores, en espíritu y en verdad, porque tales adoradores busca el Padre que le adoren” (Jn.4:23).

v.29. Todo a la vista de Dios y no a la de los hombres. Una alabanza y adoración cumplirá su misión, si los creyentes lo hacen para atraer la atención de Dios y no la atención de los hombres. Cuando el Señor Jesucristo habló de la oración, hizo ese llamado, de evitar que los hombres le alaben a ellos; muchos han caído en ese error.

David se entregó profundamente a la exaltación de Dios, que se olvidó de sí mismo hasta, que, su mujer lo reprendió por haber expuesto su imagen a la humillación de los demás. Pero la respuesta de David, nos hace un llamado y exhortación que, la persona que debe ser exaltada es Dios y no nosotros:

“Fue delante de Jehová…por tanto, danzaré delante de Jehová. Y aun me haré más vil que esta vez, y seré bajo a tus ojos” (2Sam.6:20-22).

Muchos han introducido la danza en las congregaciones, olvidando que al quedar desolada la casa de Dios, el templo, la danza quedó como parte cultural del pueblo de Israel. Escudriñemos bien las Escrituras del Nuevo Testamento y verán que a los creyentes y en las congregaciones de ellos, la danza no era parte del culto a Dios. Sino que se pide: “decentemente y en orden” (1Cor.14:40).