LA FE EN JESUCRISTO, Caída y Levantamiento para muchos

LA FE EN JESUCRISTO, Caída y Levantamiento para muchos

Mateo 13: 53-58

Introducción:

La incredulidad ha sido la piedra de tropiezo ante la verdad de Cristo. Si bien es cierto en la vida secular se hace necesario los sentidos y el razonamiento, pero también es cierto que no siempre ha sido seguro para poder discernir y percibir lo malo; sino que una y otra vez, se ha equivocado el hombre.

Dios dejó la fe como el camino al conocimiento y relación del hombre con él. Su palabra la describe de la siguiente manera:

“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”(Heb.11:1) Y todos los que a través de este camino de fe la ejercieron, nos muestran que pudieron tener éxito, que pudieron superar y vencer: “Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos” (Heb.11:2). Todo lo contrario, a los que se resistieron como a los que también abandonaron, el camino de la fe (Heb.11:6).

La religión propuso y estableció la fe de otra manera: Ver para creer. Erigiendo esculturas e imágenes y así contribuir con la fe de alcanzar a Dios.

El pueblo de Israel, cuando fue liberado de Egipto, al llegar al Sinaí, ante la ausencia de Moisés,  hizo el becerro de oro; es decir, que vieron la necesidad de ver y tocar como el culto de los egipcios a sus dioses. Pero fue rotundamente rechazado por Dios a quién ellos pretendían adorar y servir.

Tanto la religión como el pueblo de Israel tropezaron con la fe y la torcieron engañándose a sí mismos.

El cristiano no se salva de este error, pues debido a que todavía está en la carne, sus sentidos y razonamiento combaten contra la fe; a esto es lo que se le llama: Lucha espiritual. La Biblia exhorta al cristiano a andar en el Espíritu (En la fe) y no satisfacer los deseos de la carne, son polos opuestos (Gál.5:16-17).

Y pudiéramos señalar más detalles en donde el individuo se tropieza o se ha extraviado de la fe como por ejemplo: La mezcla de filosofía, sicología, política y otros con la pura palabra de Dios, que al confrontarlas, se han visto en la necesidad de torcer o negar los principios de Dios, porque jamás van a calzar con ella.

Cuerpo:

v.54. Jesús en la tierra que le vio crecer. Aunque los moradores de Nazaret habían sido impactados por las noticias que le llegaban acerca de los hechos milagrosos de Jesús; ahora lo tenían cerca y le escuchaban sus enseñanzas en la sinagoga, decían:

¿De dónde tiene éste esta sabiduría y estos milagros?

No hay duda que le escuchaban de buena gana. Cada vez que enseñaba, más gente llegaba a la sinagoga. Así, son muchos los que se han acercado a las iglesias y han creído en Cristo, él es la persona más extraordinaria en el mundo. Toda clase de personalidades han sido impactados por él: Pobres, ignorantes, ricos, poderosos, políticos, artistas y cantantes. Sin embargo la fe ha venido hacer como una zaranda en donde se cuela la arena, al ser sacudida, pasa lo que se ha de ocupar y lo que queda en ella es arrojada fuera, apartada totalmente de la que pasó para que no se arruine y sea eficaz.

v. 55-58. La fe, donde muchos han tropezado. ¿Qué paso con las multitudes que llegaban a escuchar sus enseñanzas y eran impactadas sus vidas? Una vez más sus sentidos y razonamientos hicieron que tropezaran con la fe a tal grado que lo rechazaron. Sencillamente –No pudieron ver más allá del hombre que habían conocido desde su niñez. Decían: ¿No es éste el hijo del carpintero y de su madre María? ¿No están con nosotros sus hermanos y hermanas? Cuando Jesús fue presentado en el templo, el sacerdote Simeón le dijo a su madre María: “He aquí, éste está puesto para caída y levantamiento de muchos” (Luc.2:34)

Conclusión:

Multitudes han abarrotados las iglesias, muchos han confesado a Jesucristo como su Salvador y han empezado así la carrera cristiana. Sin embargo, en el transcurso del tiempo, se han venido, unos deteniéndose y otros han renunciado a la fe; se han quedado en el camino. El apóstol San Pablo nos dice:

“He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe” (2Tim.4:7)

No hay duda que el camino de la fe, es una lucha diaria, es una carrera en donde hay que mantenernos firmes en la fe de la cual el apóstol Pablo nos exhorta: ¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. (1Cor.9:24)  

Una vez más, están pretendiendo que la Biblia esté en un museo y lo más triste y bochornoso es que las iglesias cristianas evangélicas también. Sin saberlo, en estos últimos años la han venido usando como una simple referencia, como un diccionario. Pero tenemos la seguridad de la firme palabra y promesa fiel de Dios que será siempre la que sostenga a los hombres en todos los tiempos hasta el fin del cumplimiento de todas las cosas escritas; ¿Todo pasa? Sí. ¿Todo cambia? Sí. Pero la palabra de Dios permanece para siempre.

LA VERDAD DE DIOS SUSTENTADA POR LAS ESCRITURAS

LA VERDAD DE DIOS SUSTENTADA POR LAS ESCRITURAS

Hechos 17: 10-15

Introducción:

Huyendo de Tesalónica, Pablo y Silas llegaron a Berea. Al entrar a una Sinagoga, empezaron a enseñar sobre Jesús: “Que él era el cumplimiento de las profecías, el Mesías”. Los líderes de la sinagoga fueron receptivos al mensaje que Pablo les impartía, pero comprobaban a través de las Escrituras lo que él decía (v.11).

Sin embargo, no tardaron, una vez más, en enfrentar la persecución violenta. Pablo en unas de sus cartas, les escribía a los hermanos que: “Él llevaba las marcas de Cristo en su cuerpo” Y a través de los tiempos, el cristiano genuino, lleva esas marcas.

Cuerpo:

v. 10. La persecución permitió llevar el evangelio a otros países. En el momento, en la hostilidad, no es fácil enfrentarla, además de sufrir en el cuerpo los golpes, en la mente pasan un sin números de pensamientos de incertidumbre. Pero la fe hace que se mantengan las perspectivas en Dios, que él tiene el control de las cosas, y que de esa hostilidad hay un propósito grande. En este caso, que el evangelio se extendiera a las naciones.

v. 11-12. La palabra dicha de los ministros de Dios, tiene que ser comprobada con las Escrituras. La verdad de Cristo, de ser el Mesías; los líderes de la sinagoga solícitos al mensaje de Pablo, le pidieron que lo demostrara a través de la palabra de Dios. Esto fue sorprendente para Pablo y para Silas, de encontrar en ellos disposición, aceptación y nobleza: “Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así” (v.11). Y como resultado, creyeron muchos, tanto judíos como también griegos; comprobando así que: “En el evangelio no hay judíos ni griegos, la salvación es para todos los que creen”.

v. 13-15. La hostilidad del mundo, es marca en los que llevan la verdad de Dios con fidelidad. La verdad de Dios es hasta el día de hoy rechazada, ya sea pacíficamente o violentamente. En la obra misionera del apóstol Pablo, la hostilidad tuvo muchas formas: Pacífica, con falsos testimonios, calificaciones, insultos y violentamente. A esto se refería el apóstol cuando escribió diciendo: “Yo traigo en mi cuerpo las Marcas del Señor Jesús”(Gál.6:17). ¿Buscaron ellos el sufrir las envestidas del mundo? No. Sino que, era de esperarse, pues los hombres aborrecen la luz, porque aman las tinieblas. ¿Son amantes de paz? Sí. Pero una paz con pecado, con maldad, sembrando tormentas sin esperar destrucción. Y como esto no es posible, Jesucristo nos ofrece una paz genuina, al traer el perdón de Dios a los hombres, el hombre tiene la oportunidad de vencer el pecado y practicar la justicia en santidad.

Conclusión:

 El cristiano al ser llamado a practicar la justicia y vivir en santidad, emprende una lucha. Debido que todavía está en el cuerpo, no le es fácil, es una lucha, que bíblicamente se le llama lucha espiritual, en el cual es llamado a vencer: “Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis” (Gál.5:16-17). Y juntamente con ello, enfrenta la hostilidad del mundo. La pregunta es: ¿Lleva el cristiano de estos días, las marcas de Cristo en su vida? Tiene que evaluarse así mismo, para tener la seguridad en él mismo, de que está en el camino correcto.

DIRECCION Y SUJECIÓN EN UNA IGLESIA COMPROMETIDA CON JESUCRISTO

LA FE EN JESUCRISTO, Caída y Levantamiento para muchos

Mateo 13: 53-58

Introducción:

La incredulidad ha sido la piedra de tropiezo ante la verdad de Cristo. Si bien es cierto en la vida secular se hace necesario los sentidos y el razonamiento, pero también es cierto que no siempre ha sido seguro para poder discernir y percibir lo malo; sino que una y otra vez, se ha equivocado el hombre.

Dios dejó la fe como el camino al conocimiento y relación del hombre con él. Su palabra la describe de la siguiente manera:

“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”(Heb.11:1) Y todos los que a través de este camino de fe la ejercieron, nos muestran que pudieron tener éxito, que pudieron superar y vencer: “Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos” (Heb.11:2). Todo lo contrario, a los que se resistieron como a los que también abandonaron, el camino de la fe (Heb.11:6).

La religión propuso y estableció la fe de otra manera: Ver para creer. Erigiendo esculturas e imágenes y así contribuir con la fe de alcanzar a Dios.

El pueblo de Israel, cuando fue liberado de Egipto, al llegar al Sinaí, ante la ausencia de Moisés,  hizo el becerro de oro; es decir, que vieron la necesidad de ver y tocar como el culto de los egipcios a sus dioses. Pero fue rotundamente rechazado por Dios a quién ellos pretendían adorar y servir.

Tanto la religión como el pueblo de Israel tropezaron con la fe y la torcieron engañándose a sí mismos.

El cristiano no se salva de este error, pues debido a que todavía está en la carne, sus sentidos y razonamiento combaten contra la fe; a esto es lo que se le llama: Lucha espiritual. La Biblia exhorta al cristiano a andar en el Espíritu (En la fe) y no satisfacer los deseos de la carne, son polos opuestos (Gál.5:16-17).

Y pudiéramos señalar más detalles en donde el individuo se tropieza o se ha extraviado de la fe como por ejemplo: La mezcla de filosofía, sicología, política y otros con la pura palabra de Dios, que al confrontarlas, se han visto en la necesidad de torcer o negar los principios de Dios, porque jamás van a calzar con ella.

Cuerpo:

v.54. Jesús en la tierra que le vio crecer. Aunque los moradores de Nazaret habían sido impactados por las noticias que le llegaban acerca de los hechos milagrosos de Jesús; ahora lo tenían cerca y le escuchaban sus enseñanzas en la sinagoga, decían:

¿De dónde tiene éste esta sabiduría y estos milagros?

No hay duda que le escuchaban de buena gana. Cada vez que enseñaba, más gente llegaba a la sinagoga. Así, son muchos los que se han acercado a las iglesias y han creído en Cristo, él es la persona más extraordinaria en el mundo. Toda clase de personalidades han sido impactados por él: Pobres, ignorantes, ricos, poderosos, políticos, artistas y cantantes. Sin embargo la fe ha venido hacer como una zaranda en donde se cuela la arena, al ser sacudida, pasa lo que se ha de ocupar y lo que queda en ella es arrojada fuera, apartada totalmente de la que pasó para que no se arruine y sea eficaz.

v. 55-58. La fe, donde muchos han tropezado. ¿Qué paso con las multitudes que llegaban a escuchar sus enseñanzas y eran impactadas sus vidas? Una vez más sus sentidos y razonamientos hicieron que tropezaran con la fe a tal grado que lo rechazaron. Sencillamente –No pudieron ver más allá del hombre que habían conocido desde su niñez. Decían: ¿No es éste el hijo del carpintero y de su madre María? ¿No están con nosotros sus hermanos y hermanas? Cuando Jesús fue presentado en el templo, el sacerdote Simeón le dijo a su madre María: “He aquí, éste está puesto para caída y levantamiento de muchos” (Luc.2:34)

Conclusión:

Multitudes han abarrotados las iglesias, muchos han confesado a Jesucristo como su Salvador y han empezado así la carrera cristiana. Sin embargo, en el transcurso del tiempo, se han venido, unos deteniéndose y otros han renunciado a la fe; se han quedado en el camino. El apóstol San Pablo nos dice:

“He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe” (2Tim.4:7)

No hay duda que el camino de la fe, es una lucha diaria, es una carrera en donde hay que mantenernos firmes en la fe de la cual el apóstol Pablo nos exhorta: ¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. (1Cor.9:24)  

Una vez más, están pretendiendo que la Biblia esté en un museo y lo más triste y bochornoso es que las iglesias cristianas evangélicas también. Sin saberlo, en estos últimos años la han venido usando como una simple referencia, como un diccionario. Pero tenemos la seguridad de la firme palabra y promesa fiel de Dios que será siempre la que sostenga a los hombres en todos los tiempos hasta el fin del cumplimiento de todas las cosas escritas; ¿Todo pasa? Sí. ¿Todo cambia? Sí. Pero la palabra de Dios permanece para siempre.

NUESTRA CONFIANZA PUESTA EN DIOS

NUESTRA CONFIANZA PUESTA EN DIOS

Hechos 14: 15-23

Introducción:

El hombre es inconstante en su camino de tal manera que el cristiano debe tener cuidado cuando se le muestre afecto (v.18) Cualquiera que recibe afecto se siente bien, pero si es falto de conocimiento, será también inconstante en sus decisiones, cederá a las pretensiones que le ofrecen. El cristiano debe mantener sus ojos puestos en Dios y no en los hombres. El diablo le ofreció al Señor Jesús la gloria de este mundo: Sus riquezas, posesiones y fama. Pero él prefirió y eligió la gloria de Dios (Mat.4:8-11) Si damos afecto recibiremos afecto, pero sin malicia y sin esperar nada a cambio, pues debemos cuidar nuestros corazones a no desviarnos del camino de nuestro Salvador Jesucristo.

Es el ejemplo que nos dan el apóstol Pablo y Bernabé, que cuando fue sanado el paralítico de nacimiento, los moradores de la ciudad creyeron que eran dioses que habían descendido y les ofrecieron riquezas y sacrificios (v.11-13)

Cuerpo:

v. 18-19. Afecto transitorio. Como vemos, primero los querían honrar y luego los querían apedrear. Todos nos turbamos al sufrir ese cambio de afecto que recibimos de los demás: Aman y después odian. El cristiano no debe esperar afecto, no debe ser esa su posición, y no digo que lo rechace tampoco, sino que debe guardar su postura a no ceder, si existe la intensión del que lo da, de alejarlo de su fe, mancillando la palabra y principios de Dios. No debe olvidar el cristiano su llamamiento y su misión: Salvar almas para Cristo, como se le dijo a uno de los profetas: “Que ellos se conviertan a ti, pero tú no te conviertas a ellos” El apóstol Pablo se indignó y les dijo: Nosotros somos hombres semejantes a vosotros, que os anunciamos que de estas vanidades os convirtáis al Dios vivo, que hizo el cielo y la tierra, el mar, y todo lo que en ellos hay” (v.15) Sin embargo no pudieron impedir que se les ofreciera sacrificio. Pero guardaron sus corazones de no ser desviados de Dios, sino que se mantuvieron firmes. ¡Cuántos cristianos y ministros han caído y han prevaricado contra Dios por recibir afecto, adulación y dinero! El afecto que da el mundo es transitorio y mayormente lleva malas intenciones.

v. 20-21. Seguir firmes en el llamamiento de Dios. Fueron apedreados, a Pablo lo arrastraron fuera de la ciudad y lo dejaron creyendo que había muerto (v.19) Fue socorrido por los discípulos y una vez fortalecido, continuaron el viaje misionero: “Anunciando el evangelio” (v.21) Todo adoloridos todavía por las pedradas enfrentando la furia de la multitud por haber rechazado la oferta que les ofrecieron. Ellos continuaron con su labor de predicar a Jesucristo, eso se llama: Misión y Visión. Pero el que es ciego, que no entiende las cosas de Dios, dirá que es fanatismo.

v. 22-23. Conocimiento de Dios. En la administración hacia los discípulos, animándolos a permanecer firmes en la fe en Dios, pero no una fe ciega, como acusa el mundo, sino con conocimiento: “Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos al reino de Dios” El sufrir las pedradas ¿Hizo comprender a Pablo que debería ser así? No. Tenía el conocimiento que sufriría hostilidad de parte del mundo. No solamente fue parte en los profetas del Antiguo Testamento, sino que también en el cristiano y en la iglesia, sufrirían lo mismo. Jesús claramente se los enseñó y se los advirtió: He aquí los envíos como ovejas en medio de lobos” A causa de ignorar el don de Dios, como Jesús se lo dijo a la mujer samaritana: “Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva” “Que jamás tendrá sed” (Jn.4:10, 14) Así como los apóstoles estaban persuadidos que sufrirían hostilidad del mundo por la causa de Jesucristo, así es necesario que lo esté el cristiano y la iglesia, para tener las fuerzas y no desmayar. Muchos se escandalizan y se desaniman seguir adelante cuando pasan tribulaciones, se comportan como si fueron engañados y defraudados por el Señor cuestionando el por qué él no les ayudó.

SEGUIR A CRISTO SIN VACILAR

SEGUIR A CRISTO SIN VACILAR 

Hechos 13:13-14

Introducción:

Para servir a Dios se necesita entrega y fidelidad. Juan Marcos a pesar que era joven no soportó continuar en la misión evangelizadora y se regresó dejando a los demás. En el segundo viaje misionero, quiso volver a ir y Pablo rehusó llevarlo a causa de su falta de decisión firme.

Alguien dirá que Pablo fue muy duro con él y fue muy cerrado en no querer darle una nueva oportunidad; pero la misión requiere firmeza en las decisiones a causa de lo grande que es y a la vez del peligro que representa. Además de llevar esa tarea en sus hombros, los hermanos no pudieron estar al 100 por ciento pensando si Marcos había regresado con bien a su familia y, ¿Qué respuesta podían dar a la familia por él si le pasaba algo? Pero con todo, lo que representa la misión que Dios les ha dado a los cristianos, si bien es un privilegio grande, así también lleva un grado alto de responsabilidad.

Cuerpo:

v. 13. Disposición y entrega. Marcos se había desanimado en continuar con los demás en la misión. Para él, como para muchos, fue una aventura emocionante y fue más la emoción que el compromiso de emprender el viaje misionero. Revela en él que su disposición y entrega era superficial. Muchos aparentan esas dos cualidades, pero a la hora de la verdad, la realidad es otra. Marcos a pesar de haber tenido experiencias grandes, como lo que sucedió en el caso del procónsul (v.7, 12), no fortaleció su fe y compromiso, sino que optó por regresarse. Nadie dijo que la misión era fácil, siempre irá acompañado de hostilidades en las cuales el cristiano debe estar bien firme en su entrega. Por esto las Escrituras recomiendan que al llamado de privilegios o cargos en la obra, la persona no tiene que ser neófita sino que haya tenido un buen tiempo de congregarse para nutrirse lo suficiente tanto de la fe como de la doctrina (1Tim.3:6)

v. 14. Seguir firme en la misión evangelizadora. Obviamente para los hermanos fue muy doloroso que Marcos se regresara, como para la iglesia ver que otros retroceden en el evangelio, pues se rompe aquella fraternidad que tuvieron por algún tiempo. Pero, como la misma vida nos enseña, hay que continuar, hay que seguir adelante con la Comisión que recibió el cristiano como también la iglesia. Manteniendo firme la disposición y compromiso con Cristo; eso es ser leal al que llamó confiándole tan especial y grande tarea.

Llamado:

Desde el antiguo testamento, todos los hombres y mujeres que fueron llamados por Dios, mostraron esa virtud de la fe en el compromiso: Disposición, firmeza y lealtad (Fidelidad a Dios). Si de una manera asolapada aceptaste y tomaste el compromiso de servir a Dios, debes detenerte un poco a pensar que se necesitan esas tres virtudes para ser eficaces en la obra y no una simple y volátil estadía que al final acaba en desánimo y frustración. La Biblia dice que: “Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra, más a ti no llegará”(Salmo 91:7) En el camino muchos querrán arrastrarte a sus bajezas, es decir, a ser como ellos: Ociosos en la obra y a la vez dañinos. Pero tú mantente firme, viendo y obedeciendo al autor de nuestra salvación, como está escrito: “Saca lo precioso de lo vil y delante de mí estarás y serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos” (Jer.15:19)

LA VERDAD DE DIOS SUSTENTADA POR LAS ESCRITURAS

LA VERDAD DE DIOS SUSTENTADA POR LAS ESCRITURAS

Hechos 17: 10-15

Introducción:

Huyendo de Tesalónica, Pablo y Silas llegaron a Berea. Al entrar a una Sinagoga, empezaron a enseñar sobre Jesús: “Que él era el cumplimiento de las profecías, el Mesías”. Los líderes de la sinagoga fueron receptivos al mensaje que Pablo les impartía, pero comprobaban a través de las Escrituras lo que él decía (v.11).

Sin embargo, no tardaron, una vez más, en enfrentar la persecución violenta. Pablo en unas de sus cartas, les escribía a los hermanos que: “Él llevaba las marcas de Cristo en su cuerpo” Y a través de los tiempos, el cristiano genuino, lleva esas marcas.

Cuerpo:

  1. 10. La persecución permitió llevar el evangelio a otros países. En el momento, en la hostilidad, no es fácil enfrentarla, además de sufrir en el cuerpo los golpes, en la mente pasan un sin números de pensamientos de incertidumbre. Pero la fe hace que se mantengan las perspectivas en Dios, que él tiene el control de las cosas, y que de esa hostilidad hay un propósito grande. En este caso, que el evangelio se extendiera a las naciones.
  2. 11-12. La palabra dicha de los ministros de Dios, tiene que ser comprobada con las Escrituras. La verdad de Cristo, de ser el Mesías; los líderes de la sinagoga solícitos al mensaje de Pablo, le pidieron que lo demostrara a través de la palabra de Dios. Esto fue sorprendente para Pablo y para Silas, de encontrar en ellos disposición, aceptación y nobleza:“Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así”(v.11). Y como resultado, creyeron muchos, tanto judíos como también griegos; comprobando así que: “En el evangelio no hay judíos ni griegos, la salvación es para todos los que creen”.
  3. 13-15. La hostilidad del mundo, es marca en los que llevan la verdad de Dios con fidelidad. La verdad de Dios es hasta el día de hoy rechazada, ya sea pacíficamente o violentamente. En la obra misionera del apóstol Pablo, la hostilidad tuvo muchas formas: Pacífica, con falsos testimonios, calificaciones, insultos y violentamente. A esto se refería el apóstol cuando escribió diciendo:“Yo traigo en mi cuerpo las Marcas del Señor Jesús”(Gál.6:17). ¿Buscaron ellos el sufrir las envestidas del mundo? No. Sino que, era de esperarse, pues los hombres aborrecen la luz, porque aman las tinieblas. ¿Son amantes de paz? Sí. Pero una paz con pecado, con maldad, sembrando tormentas sin esperar destrucción. Y como esto no es posible, Jesucristo nos ofrece una paz genuina, al traer el perdón de Dios a los hombres, el hombre tiene la oportunidad de vencer el pecado y practicar la justicia en santidad.

Conclusión:

 El cristiano al ser llamado a practicar la justicia y vivir en santidad, emprende una lucha. Debido que todavía está en el cuerpo, no le es fácil, es una lucha, que bíblicamente se le llama lucha espiritual, en el cual es llamado a vencer: “Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis” (Gál.5:16-17). Y juntamente con ello, enfrenta la hostilidad del mundo. La pregunta es: ¿Lleva el cristiano de estos días, las marcas de Cristo en su vida? Tiene que evaluarse así mismo, para tener la seguridad en él mismo, de que está en el camino correcto.

 

EL MENSAJE PARA TODOS LOS TIEMPOS

EL MENSAJE PARA TODOS LOS TIEMPOS

Lucas 3: 15-20

Introducción:

La obediencia y sujeción de Juan el Bautista lo llevó a que viniese a ser reconocido como uno de los grandes profetas. Aunque él mismo no buscó su misma gloria, sino, la del que anunciaba, Jesucristo: “Viene uno más poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar la correa de su calzado” (v.16). Tan grande y poderoso fue, sin embargo él mismo se consideró indigno de desatar la correa del calzado de nuestro Señor Jesucristo.

Y al igual que él, los demás que Dios llamó para realizar su obra, mostraron su misma posición humilde, de tal manera que sus mensajes fueron efectivos y fructíferos.

Muchos se equivocan, no solo buscar la atención de sí mismo de parte de los demás, sino que piensan que su obra tiene éxito al ver que muchos les siguen. Pero es falso y estéril, pues usa todas las artimañas. Tengan la seguridad que a donde pretende llevarlos no llegarán porque no es el camino y, se aplica el dicho de nuestro Señor: “Si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán en el precipicio”.

Cuerpo:

  1. 15-16. Uno más grande que Juan el Bautista. El mensaje de Juan vino a impactar a la nación de Israel de tal manera que trajo la atención aún de los líderes religiosos, quienes al escuchar los comentarios que se hacían de él, enviaron a preguntarle: ¿Si él era el Mesías? Así llegaron a considerarlo debido al impacto de su mensaje. Pero lo más importante era su posición humilde de entregar el mensaje de una forma leal a Dios. Y así llamó la atención de todos hacia aquel que anunciaba: “Yo a la verdad os bautizo en agua; pero viene uno más poderoso que yo…Él os bautizará en Espíritu Santo y fuego”. Creó una gran expectativa en el pueblo, porque si a Juan lo consideraban un gran y poderoso profeta, entonces: ¿Cuán grande era el que él anunciaba? ¿Quién era ese personaje de quien el poderoso profeta no se consideraba digno de desatar la correa de su calzado? Ése es el genuino mensaje del evangelio, de la palabra de Dios. Jesús es el mensaje central del evangelio, en el Antiguo Testamente se llegó a dar a conocer como: “El Deseado de los pueblos y, La Esperanza de Gloria”.
  2. 17-18. Su aventador está en su mano. En Jesús está el destino de toda persona en el mundo. Como juez justo, separará la buena semilla de la paja que será quemada. Si los hombres rechazan el camino que Dios a trazado dentro de su misericordia, a través de un genuino arrepentimiento y conversión, será desechado; pero si atiende el llamado de abandonar y despojarse de toda maldad, será como la semilla apreciada que es llevada al granero, a la salvación y a la vida eterna. El hombre por sí mismo no puede hacer nada, no puede cambiar por sí mismo; Jesús trae ese cambio, su sacrificio y derramamiento de sangre trae el perdón y la liberación del pecado. Pero el hombre ama las tinieblas de la maldad rechazando venir a la luz.