COMPROMISO

Juan 12: 23 – 25

Texto:

“De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo

no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere,

lleva mucho fruto” -ver.24-

Introducción:

Compromiso es una obligación contraída con una persona ó con una causa. Es acción y efecto; es decir, tu acción tendrá resultados ó consecuencias de acuerdo a la causa. El apóstol Pablo dijo: “Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y

¡ ay de mí sino anunciare el Evangelio ¡

1Cor.9:16-17

Entonces, este compromiso no solamente estriba en el anuncio del evangelio, sino en el diario vivir del cristiano, donde el testimonio de una forma u otra está latente y es ahí en donde al venir la demanda es donde tienes que decidir mantenerte firme ó renunciar a ello, mantener la verdad ó mentir. El Señor Jesús nos exhortó, diciéndonos: “Pero sea vuestro hablar: sí, si; no, no” (Mat.5:37).

Por ahí se dice, esto:

“El hombre que no se quiere comprometer,

es porque no tiene nada que ofrecer”

El Señor Jesucristo proclamó su obra, obra que mantuvo en medio de todas las circunstancias, tantas buenas como adversas, las mantuvo hasta el final, en donde, pasando la prueba del Getsemaní, al sentir el ácido de lo que en pocos minutos le venía, como fue su sufrimiento y muerte. Ahí en ese lugar podía:

a- Desistir, renunciar a su obra.

b- Determinarse a asumir la responsabilidad.

Bendito sea nuestro Dios, que optó por la segunda: Morir por todos nosotros.

Entonces, en ese compromiso, miremos como el Señor Jesús enfrentó y se mantuvo hasta el fin, de lo cual, somos ahora nosotros, el cristiano, los llamados a este compromiso; compromiso que tomaron los primeros cristianos y que sufrieron la persecución y muerte. (Hech.5:27-33).

El Señor Jesucristo, les habló a sus discípulos y ahora a nosotros, los cristianos que sufriríamos persecuciones, y que lo que él sufrió, nosotros también padeceríamos (ver.23), por tanto nos advirtió: “Bástale al discípulo ser como su maestro, y el siervo como su señor” (Mat.23-25). Entonces, si a él lo persiguieron ¿cuánto más a los de su casa?. Muchos quieren ser maestros y señores, pero a la hora de la defensa, se muestran como indiferentes y dicen: Si, pero, no. Es decir, no se exponen, temen perder su popularidad y temen ser controversiales, se protegen así mismos.

Necesitamos comprometernos como estos hombres lo hicieron en su momento en donde al confesar su fe, se exponían a ser: encarcelados, castigados y aún morir. Tienen que negarse así mismos, y tomar la posición como la que el apóstol Pablo tomó:

“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” Gál. 2:20 (ver.19-21)

Estoy comprometido con Aquél, que fue fiel a su compromiso de salvarme a mí. Juntamente con él morí, ya no vivo para mí, sino para él, como un esclavo que: Trabaja y vive para su Señor.

En los dos juicios contra nuestro Señor Jesús, notemos como pudo mantener la verdad de él y de su obra ante las leyes de los hombres y que al final, cumpliéndose las leyes, fue hallado culpable, fue condenado siendo inocente, como ahora se dice:

“Cristo murió por la verdad”

Y todo aquél que mantiene hasta el fin la verdad, debe morir crucificado. La Ley tiene su límite, que no llega a la verdad absoluta; la Ley es igual a la frontera; y en un juicio, si quiere salvarse, tiene que mentir, tiene que renunciar a la verdad.

Martín Lutero, fue intimidado, talvez a no mentir, pero sí a renunciar (arrepentirse) a sus escritos contra el orden de ese tiempo, de lo contrario era condenado. ¿Era fanático por haber expuesto su vida? ¡No! Estaba comprometido por la causa.

Cuerpo:

Mat.26:57-68 El Juicio Religioso. Fue el juicio contra Jesús con la ley en el concilio (una especie de parlamento):

1- Con testigos falsos, que al final, no abonó para nada. (ver.57-62).

2- Ante el sumo sacerdote. Quién fue el que delineó todo y poder hacer la condena:

a-Ante la solicitud del sumo sacerdote, apelando como el más alto representante, el Señor Jesús tuvo que responderle, respetando a la autoridad; y pudiendo negar ó evadir la pregunta, optó por el compromiso, por la causa de la cual estaba ahí. (ver.63-64).

b-Entonces, el sumo sacerdote, conforme a la ley, condenó a muerte al Señor Jesús; pues según la ley, la afirmación de Cristo, era una blasfemia que se pagaba con la muerte, según: Lev.24:13-16,23: “Y el que blasfeme el nombre de Jehová, ha de ser muerto” -ver.16-

Jesús pudo haberse defendido diciendo que todo era debido a una tergiversación de sus enseñanzas. Sin embargo, su compromiso (amor a nosotros (Jn.13:1) hizo que mantuviera la verdad, aunque esto representara su misma muerte.

Juan 19: 12-16. El Juicio Civil. Fue un juicio muy diferente, se hicieron tres clases de acusaciones, hubo intento de persuasión que no resultó, luego un canje y por último la acusación que llevó a la condena a muerte del Señor Jesús.

En donde siempre prevaleció, la ley tiene sus límites y condena al inocente, es decir, al que se mantiene en la verdad; como reza por ahí alguien:

“El que sostiene la verdad, aunque sufra, la dignidad le da la fuerza y no padecerá en vano” Pues hace de la vida un propósito.

Recordemos las palabras de Cristo:

“Si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto” -Jn.12:24-

Primera parte: Si éste no fuera malhechor, no te lo habríamos

entregado. Jn.18:30 (28-32)

Esta fue la primera acusación contra Jesús ante Pilatos el gobernador. Y como podemos apreciar no cabía el que se hablara de dar muerte.

Segunda parte: Interrogatorio del gobernador a Jesús.

Jn.18:33-38

En este acto, Pilatos indaga personalmente al Señor, empieza y centra el tema:

¿Eres tú el Rey de los judíos?

ver.33

Fue una pregunta retórica, en donde Cristo tiene la ventaja de afirmar, de hablar y aclarar la causa por la que está siendo juzgado y a la vez defenderse. Notemos la pregunta y la respuesta:

v.33. ¿Eres tú el Rey de los judíos?

R/

v.34. ¿Dices tú esto por ti mismo, o te lo han dicho otros de mí?

v.37. ¿Luego, eres tú rey?

R/

v.37. Tú dices que yo soy rey.

Por supuesto, el Señor declaró que era Rey, según ver.36-37. Esto que sucedió no podía Pilatos después formular una acusación contra él, pues está fuera del escenario del juicio; la interrogación fue solamente indagar y tener un panorama mejor de lo que se trataba en realidad el asunto.

En otro evangelio, dice que percibió que era por envidia que lo querían matar.

Tercera parte: Para dar testimonio de la verdad. ver.37-38

Aquí el Señor deja sentado su causa: La Verdad, de lo que él dice ser. Esta verdad, es el compromiso que él sostuvo hasta el final, estaba dando su vida por todos nosotros.

Estaba ante el gobernador, que solo le debía obediencia al César, al emperador de Roma. Su conclusión, ante la indagación que hizo de la propia persona de Jesús, llevó a declarar que el Señor era inocente, al decir a los acusadores:

Yo no hallo en él ningún delito

-ver.38-

Cuarta parte: Segunda acusación: “Debe morir, porque se hizo así mismo Hijo de Dios”. Jn.19:7 ( 4-7)

En los ver.39-40 ; 19:1-4; el gobernador ofreció un canje con tal de soltar a Jesús; luego, le mandó a azotar para persuadirlos a que desistieran de sus ideas, pero los dos intentos del gobernador fueron un fracaso rotundo. Ahora escucha otra acusación, que en vez de asociarlo a las divinidades que muchas veces reclamaban sus emperadores, siente temor (de respeto) de la persona del Señor (v.8). Ahora el gobernador quiere soltarlo, dejarlo libre, insiste con los adversarios que no hay delito en él, sabe que es inocente; en medio de esto al volver a interrogar al Señor; Jesús establece su posición como una autoridad superior a los de los hombres, cuando Pilatos le dice:

-¿No sabes que tengo autoridad para crucificarte, y que tengo autoridad para soltarte?

La respuesta del Señor fue:

-Ninguna autoridad tendrías contra mí, sino te fuese dada de arriba; por tanto, el que a ti me ha entregado, mayor pecado (culpabilidad) tiene. (v.9-11)

Quinta parte: La Sentencia a muerte de un Inocente:

Si a éste sueltas, no eres amigo de César; TODO EL QUE SE HACE REY, A CÉSAR SE OPONE. – v.12 –

v.12-17, La ley es la ley, y todos debemos estar sujetos a ella y respetarla; vimos que el Señor Jesús, como ejemplo a los que iban a creer en él, se sometió a las leyes, independientemente que los hombres (autoridades) no la ejerzan con dignidad. Jesús sabía todo esto, sin embargo la ley es importante en todas las naciones, de lo contrario sería un caos tremendo; entonces él nos da el ejemplo de sumisión y respeto, aun a las autoridades, como también vimos.

Aparte de todo ello, lo importante es: El Compromiso, que Jesús tuvo y mantuvo hasta el final: Ante Dios, primero, y luego para salvarnos a todos nosotros.

Llamado:

La iglesia primitiva, pudo mantenerse en ese compromiso ante su Salvador, de tal manera que resistieron a la oposición de una forma pacífica y respetuosa; pero siempre manteniéndose firme en el compromiso hasta el final, si era posible, sufrir la pena de muerte, como vemos en Hechos de los Apóstoles:

4:17-21 En sus inicios. Fueron encarcelados y amenazados por las autoridades, y lo más tremendo fue, que les ordenaron que ya no hablasen del Señor Jesús (v.17-18). La respuesta de ellos, según el compromiso, fue:

Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a

vosotros antes que ha Dios;

Y afirmaron:

No podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído.

– v.19, 20 –

5:27-33 Por segunda vez. Las autoridades les demandaron obediencia y ellos había desobedecido ( v.28 ). Sin embargo, dejaron ver su posición ante el Señor:

Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres

– v. 29 –

Este compromiso ante nuestro Señor Jesús, debe mantenerse firme, ante todos: Familia, amigos, autoridades, etc. Porque al final, obtendremos los resultados que Dios espera de nosotros, los resultados que nosotros mismos esperamos; y nuestras familias, amigos y la nación misma, será beneficiada; porque el compromiso es ese, como se le dijo a Abraham: En ti serán benditas todas las naciones.

Pero si no mantenemos el compromiso, ¿Cómo beneficiaremos a nuestras familias, amigos y a la nación?

SI EL GRANO DE TRIGO NO CAE EN LA TIERRA

Y MUERE, QUEDA SOLO; PERO SI MUERE, LLEVA

MUCHO FRUTO. Jn. 12: 24

La aplicación a esta enseñanza la da ahí mismo:

El que ama su vida (que la protege, que deja el

compromiso)la perderá; y aborrece su vida (no

se protege, sino que muere)en este mundo, para

vida eterna la guardará.

Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere,

allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere,

mi Padre le honrará. – v.25,26 –

Cuando el dice: y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor; habla del compromiso, de mantenerse firme, en donde se te demande, si te mantienes firme, entonces el testimonio es que está allí el Señor. Y los que me sirven (mueren, renuncian a ellos) mi Padre le honrará.

LA CONVERSION DE SAULO DE TARSO MANIFIESTA EL PODER ILIMITADO DE DIOS

Hechos 9:10-19

Introducción:

Lo que para muchos Saulo representaba la personificación de la maldad, para Dios vino a ser un hombre que le glorificaría. La conversión de Saulo no solo vino a impactar a los que les conocían cercanamente, sino aún a aquellos que le temían y huían de él, los cristianos. Este hecho extraordinario hizo temblar los cimientos de los líderes judíos. Como está escrito: ¿Hay algo imposible para Dios?

Cuantas personas hemos venido a considerar que es imposible que puedan convertirse al Señor Jesús. Humanamente es imposible, pero podemos interceder orando a Aquél que: “Nada hay imposible para Dios”

Cuerpo:

v. 10-14. El ilimitado poder de Dios. Dios habló a Ananías comisionándole para que asistiera al nuevo creyente. Lo sorprendente para este discípulo es que se refería a Saulo de Tarso, un enemigo mortal del evangelio. ¿Cómo era posible que se le enviara a este hombre? ¿Usted iría?: “Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén; y aun aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre” (v.13-14) Dios siempre nos va a sorprender, aunque a través de las Escrituras hemos conocido que Dios es Todopoderoso, él hizo los cielos y la tierra y todo lo que existe. Confiemos que Dios puede alcanzar al más vil pecador a aquellos que amamos y anhelamos que se conviertan al Señor: “Imposible para cualquiera, pero no para Dios”

v. 15-16. De martillo a yunque. Dios le dice a Ananías que aquél hombre había sido vencido a través de su Gracia y que ahora, después de ser un martillo, estaba listo para venir a ser un yunque: “Yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre”(v.16) Por siglos se nos venía enseñando que Dios llama a personas con un pasado piadoso y de familia extraordinaria en el mundo, con un nacimiento ya para vestir de santo. Aún hay cristianos que cuando se dan cuenta a que iglesia se congrega fulano de tal, expresan diciendo: Uy…ahí solo van firmitas, estrellas, es decir: Gente no deseada Pero Dios nos sorprende al revelarnos y enseñarnos que es todo lo contrario, como está escrito: “Lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia. Más por El estáis vosotros en Cristo Jesús”(1Cor.1:25-30. Leer: v.25-31) Saulo de Tarso es el ejemplo de que hemos leído, quién Dios escoge: “Ve, porque instrumento escogido me es este, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel” (v.15)

v. 17-19. Ejemplo de obediencia. Muchos al no comprender la obra y dirección de Dios, al imponer sus razonamientos y justificándolos, no obedecen porque consideran que no es correcto o no es justo. Ananías expuso a Dios lo que pensaba, pero obedeció al ir a asistir a Saulo de Tarso y pudo comprobar la obra maravillosa de Dios realizada en ese hombre. ¡Qué privilegio para este discípulo el haber asistido y ministrado a este hombre que vino a ser un instrumento poderoso para Dios, el apóstol de los gentiles, el apóstol Pablo. Muchos han perdido grandes privilegios y experiencias maravillosas a experimentar a causa de imponer sus razonamientos y cuestionamientos hacia una persona o institución, es decir, a un cristiano o a una iglesia.

EL PROBLEMA DE LA MEDIOCRIDAD ES DE ACTITUD (En el cristiano)

Hechos 4: 8, 13-14

Introducción:

La mediocridad de un cristiano no consiste de los niveles de la sociedad, si es pobre o rico, si estudio o no. La sociedad juzga erradamente desde un punto de vista: Cuanto tienes, cuanto vales.

Lamentablemente la iglesia ha caído en ese error, mayormente sus líderes al buscar y señalar grandezas, de títulos de: Doctor, licenciados, etc. En los ministerios. Por supuesto sin menospreciar a los que son realmente profesionales. Pero en relación a la vida espiritual, todos son iguales.

Entonces, los líderes influencian a la grey y a la vez colabora en juzgar de esa forma, de tal manera que un creyente que puede alcanzar un nivel espiritual delante de Dios, es menospreciado por no tenerlo externamente. Y que tristeza es ver el afán de la grey de buscar y alcanzar la altura que goza externamente o social de otra persona; y mientras este busca ese alcance, el otro lo menosprecia de verlo como un igualado. ¡Eso es mediocridad! tanto del uno como del otro.

Jesús al elegir a las personas para que viniesen a ser apóstoles, mensajeros de su evangelio, los llamó de diferentes extractos sociales, es decir, no hizo ninguna diferencia del uno y del otro. Dios habló al profeta Jeremías para que le diera un mensaje a su ayudante, y el mensaje fue este: Dile, que no ande con los grandes. Se lo dijo, desde un punto de vista del ayudante de Jeremías; pero como antes señalamos, Dios no hace acepción de personas. Para él, ni el intelecto será más efectivo en la obra, ni el ignorante lo será también. Lo que Dios mide en el que llama, es el corazón, como lo afirmó al llamar a David para que fuese rey: Yo miro lo que hay en el corazón de la persona y no a su apariencia.

Cuerpo:

v. 13. La obra de Cristo en el creyente. Los líderes del sanedrín fueron impactados por estos dos líderes del cristianismo, Pedro y Juan, de tal manera que dijeron: ¿Qué haremos con estos hombres? (v. 16) Lo que al principio eran una presa fácil de destruir, ahora vieron en ellos un muro difícil de derribar ¿Por qué? Leamos lo que vieron:

a) Sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo. Vieron una inferioridad social al compararse con ellos.

b) Se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús. Personas de bajo nivel social, pero la diferencia que hacían en estas personas que hizo que los líderes religiosos se impactaran, era: “La Obra de Cristo realizada en estos dos hombres”

Es decir, se dieron cuenta del error al menospreciarlos socialmente creyendo que eran una presa fácil de destruirlos.

Como antes apuntamos, el error en que ha caído la iglesia, la de sus líderes, de influenciar, y a la vez, colaborar con la grey de valorar desde un punto de vista social, cayendo en menosprecio tanto del que busca estar a la altura del otro, como el que menosprecia socialmente al otro y considerarlo como un igualado (Es uno de los calificativos que se usan)

A veces, los miembros quieren influenciar a los líderes al compararlos con otros de una forma lisonjera o para busca algún fin. En la Biblia hay dos casos, en Juan el Bautista y en Pablo:

a)      Unos judíos le dijeron a Juan: Mira, al que tú presentaste, ahora bautiza más gente que tú. Juan les respondió: Es necesario que el crezca y que yo mengue.

b)     Muchas veces Pablo se vio forzado a que no se le comparara, ni él compararse con los demás apóstoles; decía: Yo soy el más pequeño de los apóstoles y, vine a ser como un abortivo.

v. 8. El respaldo del Espíritu Santo. El Señor Jesús, en las instrucciones que les dio a los apóstoles, antes de ir al calvario, les dijo que el Espíritu Santo les ayudaría cuando fuesen conducidos ante las autoridades. Y hoy se presentó ese momento en donde gozaron de ese respaldo: Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: Gobernantes del pueblo, y ancianos de Israel. A esto se refería el apóstol Pablo cuando dijo: ¿De qué te glorías? “Si lo que tienes lo recibisteis, te fue dado” Si estos hombres se gloriaban, pero lo hacían en Cristo, es decir, le daban gloria a Dios: Lo que somos y hemos de ser, todo se los debemos a Cristo.

Conclusión:

Este respaldo que gozaron los apóstoles, es el mismo respaldo que goza o deberían gozar los servidores de Dios. Pues él les ha dado la misma capacidad a todos. Pero preguntarás: ¿Por qué la mediocridad en muchos creyentes? Error sería señalar que es debido a su nivel social. La mediocridad es de actitud y de voluntad; muchas veces al compararse con los demás, naufragan en su fe, otros, por su soberbia y desobediencia. Es decir, que no actúan en base a los principios y en base a la capacidad que les da el Espíritu Santo.

LA ETERNIDAD CONQUISTADA POR JESUS PARA LOS CREYENTES

LA ETERNIDAD CONQUISTADA POR JESUS PARA LOS CREYENTES

Mateo 22: 23-33

Introducción:

El tema de la resurrección que se refiere al tema de la Resurrección, había sufrido por los hombres descontinuidad a tal punto que un grupo religioso de los judíos, los saduceos, lo negaba, ya no creían.

Para ese tiempo ya el tema era antiguo como lo es ahora, pero no le quita veracidad, es real. Precisamente, el creer en Dios, es creer en lo que su palabra dice, de lo contrario, sería hacerle mentiroso.

Cuerpo:

v. 24-28. Un tema que no podían debatir los que si creían. Este ejemplo que ponían los saduceos a los fariseos, los ponía contra la pared, no podían debatir un tema doctrinal al carecer ellos de base escritural. Este debate ahora lo trasladan a Jesús, él no solo creía sino que también lo pregonaba y había llegado la hora de demostrarlo escrituralmente.

Se necesitaba una respuesta que no fuese evasiva, sino contundente y sincera.

La Respuesta de Jesús nos habla de una Esperanza segura:

v. 29. Sustentada en las Escrituras. En la verdad de Dios y sustentada en su poder. Les rompió la coraza que tenían de sus argumentos y negación al señalarles su ignorancia en las Escrituras y luego, en el poder de Dios.

Hoy los argumentos de los líderes religiosos, que dicen que creen en Dios y en el Señor Jesucristo, es que las Escrituras nos hablan de Metáforas en temas como la resurrección o la eternidad. Es decir, dicen: Sí, la Escritura lo dice, pero, en un sentido de metáfora, es decir, que no es real. Sí, pero no. No lo niegan, pero no lo sustentan.

Sin embargo, Jesús nos da la seguridad de la eternidad, de la esperanza del creyente en su muerte; que está Escrito, que es parte de la doctrina y verdad de Dios, y, que también está sustentada en su poder. El mismo Señor nos dio las primicias al realizar resurrecciones: La hija de Jairo, el hijo de la viuda que iba a enterrarlo y la resurrección de Lázaro.

Pero sobre todo, su resurrección después de pagar el precio de nuestros pecados en la cruz. Testigos como los soldados romanos que reguardaban el lugar para evitar que los discípulos de Jesús robaran el cuerpo; como también al recibir el informe el sanedrín y que no pudieron negarlo. Son testimonios contundentes, sin menospreciar el testimonio de los que le vieron resucitado y verlo ascender al cielo con la promesa de retornar.

v. 30. La eternidad, una seguridad. Dios de una forma contundente, como la afirmación de Jesús al llamar a los tres patriarcas: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. Y luego añade: Dios no es Dios de muertos, sino de vivos. Y afirma: Pues para él todos viven (Luc.20:38)

Así que, al hablar de la resurrección, la muerte viene a ser un paso breve a la eternidad; eternidad que el Señor Jesucristo conquistó para los creyentes al dar su vida por ellos, como se los dijo a sus discípulos:

En la casa de mi Padre muchas moradas hay…Voy, pues, a preparar moradas para vosotros. Si así no fuera, yo os lo hubiera dicho (Juan 14:2-4)

Por eso él nos pide confianza a la hora de la muerte de un ser querido o cuando llega el momento, diciéndonos: No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí (Juan 14:1)

LA FE EN JESUCRISTO, Caída y Levantamiento para muchos

LA FE EN JESUCRISTO, Caída y Levantamiento para muchos

Mateo 13: 53-58

Introducción:

La incredulidad ha sido la piedra de tropiezo ante la verdad de Cristo. Si bien es cierto en la vida secular se hace necesario los sentidos y el razonamiento, pero también es cierto que no siempre ha sido seguro para poder discernir y percibir lo malo; sino que una y otra vez, se ha equivocado el hombre.

Dios dejó la fe como el camino al conocimiento y relación del hombre con él. Su palabra la describe de la siguiente manera:

“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”(Heb.11:1) Y todos los que a través de este camino de fe la ejercieron, nos muestran que pudieron tener éxito, que pudieron superar y vencer: “Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos” (Heb.11:2). Todo lo contrario, a los que se resistieron como a los que también abandonaron, el camino de la fe (Heb.11:6).

La religión propuso y estableció la fe de otra manera: Ver para creer. Erigiendo esculturas e imágenes y así contribuir con la fe de alcanzar a Dios.

El pueblo de Israel, cuando fue liberado de Egipto, al llegar al Sinaí, ante la ausencia de Moisés,  hizo el becerro de oro; es decir, que vieron la necesidad de ver y tocar como el culto de los egipcios a sus dioses. Pero fue rotundamente rechazado por Dios a quién ellos pretendían adorar y servir.

Tanto la religión como el pueblo de Israel tropezaron con la fe y la torcieron engañándose a sí mismos.

El cristiano no se salva de este error, pues debido a que todavía está en la carne, sus sentidos y razonamiento combaten contra la fe; a esto es lo que se le llama: Lucha espiritual. La Biblia exhorta al cristiano a andar en el Espíritu (En la fe) y no satisfacer los deseos de la carne, son polos opuestos (Gál.5:16-17).

Y pudiéramos señalar más detalles en donde el individuo se tropieza o se ha extraviado de la fe como por ejemplo: La mezcla de filosofía, sicología, política y otros con la pura palabra de Dios, que al confrontarlas, se han visto en la necesidad de torcer o negar los principios de Dios, porque jamás van a calzar con ella.

Cuerpo:

v.54. Jesús en la tierra que le vio crecer. Aunque los moradores de Nazaret habían sido impactados por las noticias que le llegaban acerca de los hechos milagrosos de Jesús; ahora lo tenían cerca y le escuchaban sus enseñanzas en la sinagoga, decían:

¿De dónde tiene éste esta sabiduría y estos milagros?

No hay duda que le escuchaban de buena gana. Cada vez que enseñaba, más gente llegaba a la sinagoga. Así, son muchos los que se han acercado a las iglesias y han creído en Cristo, él es la persona más extraordinaria en el mundo. Toda clase de personalidades han sido impactados por él: Pobres, ignorantes, ricos, poderosos, políticos, artistas y cantantes. Sin embargo la fe ha venido hacer como una zaranda en donde se cuela la arena, al ser sacudida, pasa lo que se ha de ocupar y lo que queda en ella es arrojada fuera, apartada totalmente de la que pasó para que no se arruine y sea eficaz.

v. 55-58. La fe, donde muchos han tropezado. ¿Qué paso con las multitudes que llegaban a escuchar sus enseñanzas y eran impactadas sus vidas? Una vez más sus sentidos y razonamientos hicieron que tropezaran con la fe a tal grado que lo rechazaron. Sencillamente –No pudieron ver más allá del hombre que habían conocido desde su niñez. Decían: ¿No es éste el hijo del carpintero y de su madre María? ¿No están con nosotros sus hermanos y hermanas? Cuando Jesús fue presentado en el templo, el sacerdote Simeón le dijo a su madre María: “He aquí, éste está puesto para caída y levantamiento de muchos” (Luc.2:34)

Conclusión:

Multitudes han abarrotados las iglesias, muchos han confesado a Jesucristo como su Salvador y han empezado así la carrera cristiana. Sin embargo, en el transcurso del tiempo, se han venido, unos deteniéndose y otros han renunciado a la fe; se han quedado en el camino. El apóstol San Pablo nos dice:

“He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe” (2Tim.4:7)

No hay duda que el camino de la fe, es una lucha diaria, es una carrera en donde hay que mantenernos firmes en la fe de la cual el apóstol Pablo nos exhorta: ¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. (1Cor.9:24)  

Una vez más, están pretendiendo que la Biblia esté en un museo y lo más triste y bochornoso es que las iglesias cristianas evangélicas también. Sin saberlo, en estos últimos años la han venido usando como una simple referencia, como un diccionario. Pero tenemos la seguridad de la firme palabra y promesa fiel de Dios que será siempre la que sostenga a los hombres en todos los tiempos hasta el fin del cumplimiento de todas las cosas escritas; ¿Todo pasa? Sí. ¿Todo cambia? Sí. Pero la palabra de Dios permanece para siempre.

LA VERDAD DE DIOS SUSTENTADA POR LAS ESCRITURAS

LA VERDAD DE DIOS SUSTENTADA POR LAS ESCRITURAS

Hechos 17: 10-15

Introducción:

Huyendo de Tesalónica, Pablo y Silas llegaron a Berea. Al entrar a una Sinagoga, empezaron a enseñar sobre Jesús: “Que él era el cumplimiento de las profecías, el Mesías”. Los líderes de la sinagoga fueron receptivos al mensaje que Pablo les impartía, pero comprobaban a través de las Escrituras lo que él decía (v.11).

Sin embargo, no tardaron, una vez más, en enfrentar la persecución violenta. Pablo en unas de sus cartas, les escribía a los hermanos que: “Él llevaba las marcas de Cristo en su cuerpo” Y a través de los tiempos, el cristiano genuino, lleva esas marcas.

Cuerpo:

v. 10. La persecución permitió llevar el evangelio a otros países. En el momento, en la hostilidad, no es fácil enfrentarla, además de sufrir en el cuerpo los golpes, en la mente pasan un sin números de pensamientos de incertidumbre. Pero la fe hace que se mantengan las perspectivas en Dios, que él tiene el control de las cosas, y que de esa hostilidad hay un propósito grande. En este caso, que el evangelio se extendiera a las naciones.

v. 11-12. La palabra dicha de los ministros de Dios, tiene que ser comprobada con las Escrituras. La verdad de Cristo, de ser el Mesías; los líderes de la sinagoga solícitos al mensaje de Pablo, le pidieron que lo demostrara a través de la palabra de Dios. Esto fue sorprendente para Pablo y para Silas, de encontrar en ellos disposición, aceptación y nobleza: “Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así” (v.11). Y como resultado, creyeron muchos, tanto judíos como también griegos; comprobando así que: “En el evangelio no hay judíos ni griegos, la salvación es para todos los que creen”.

v. 13-15. La hostilidad del mundo, es marca en los que llevan la verdad de Dios con fidelidad. La verdad de Dios es hasta el día de hoy rechazada, ya sea pacíficamente o violentamente. En la obra misionera del apóstol Pablo, la hostilidad tuvo muchas formas: Pacífica, con falsos testimonios, calificaciones, insultos y violentamente. A esto se refería el apóstol cuando escribió diciendo: “Yo traigo en mi cuerpo las Marcas del Señor Jesús”(Gál.6:17). ¿Buscaron ellos el sufrir las envestidas del mundo? No. Sino que, era de esperarse, pues los hombres aborrecen la luz, porque aman las tinieblas. ¿Son amantes de paz? Sí. Pero una paz con pecado, con maldad, sembrando tormentas sin esperar destrucción. Y como esto no es posible, Jesucristo nos ofrece una paz genuina, al traer el perdón de Dios a los hombres, el hombre tiene la oportunidad de vencer el pecado y practicar la justicia en santidad.

Conclusión:

 El cristiano al ser llamado a practicar la justicia y vivir en santidad, emprende una lucha. Debido que todavía está en el cuerpo, no le es fácil, es una lucha, que bíblicamente se le llama lucha espiritual, en el cual es llamado a vencer: “Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis” (Gál.5:16-17). Y juntamente con ello, enfrenta la hostilidad del mundo. La pregunta es: ¿Lleva el cristiano de estos días, las marcas de Cristo en su vida? Tiene que evaluarse así mismo, para tener la seguridad en él mismo, de que está en el camino correcto.

DIRECCION Y SUJECIÓN EN UNA IGLESIA COMPROMETIDA CON JESUCRISTO

LA FE EN JESUCRISTO, Caída y Levantamiento para muchos

Mateo 13: 53-58

Introducción:

La incredulidad ha sido la piedra de tropiezo ante la verdad de Cristo. Si bien es cierto en la vida secular se hace necesario los sentidos y el razonamiento, pero también es cierto que no siempre ha sido seguro para poder discernir y percibir lo malo; sino que una y otra vez, se ha equivocado el hombre.

Dios dejó la fe como el camino al conocimiento y relación del hombre con él. Su palabra la describe de la siguiente manera:

“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”(Heb.11:1) Y todos los que a través de este camino de fe la ejercieron, nos muestran que pudieron tener éxito, que pudieron superar y vencer: “Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos” (Heb.11:2). Todo lo contrario, a los que se resistieron como a los que también abandonaron, el camino de la fe (Heb.11:6).

La religión propuso y estableció la fe de otra manera: Ver para creer. Erigiendo esculturas e imágenes y así contribuir con la fe de alcanzar a Dios.

El pueblo de Israel, cuando fue liberado de Egipto, al llegar al Sinaí, ante la ausencia de Moisés,  hizo el becerro de oro; es decir, que vieron la necesidad de ver y tocar como el culto de los egipcios a sus dioses. Pero fue rotundamente rechazado por Dios a quién ellos pretendían adorar y servir.

Tanto la religión como el pueblo de Israel tropezaron con la fe y la torcieron engañándose a sí mismos.

El cristiano no se salva de este error, pues debido a que todavía está en la carne, sus sentidos y razonamiento combaten contra la fe; a esto es lo que se le llama: Lucha espiritual. La Biblia exhorta al cristiano a andar en el Espíritu (En la fe) y no satisfacer los deseos de la carne, son polos opuestos (Gál.5:16-17).

Y pudiéramos señalar más detalles en donde el individuo se tropieza o se ha extraviado de la fe como por ejemplo: La mezcla de filosofía, sicología, política y otros con la pura palabra de Dios, que al confrontarlas, se han visto en la necesidad de torcer o negar los principios de Dios, porque jamás van a calzar con ella.

Cuerpo:

v.54. Jesús en la tierra que le vio crecer. Aunque los moradores de Nazaret habían sido impactados por las noticias que le llegaban acerca de los hechos milagrosos de Jesús; ahora lo tenían cerca y le escuchaban sus enseñanzas en la sinagoga, decían:

¿De dónde tiene éste esta sabiduría y estos milagros?

No hay duda que le escuchaban de buena gana. Cada vez que enseñaba, más gente llegaba a la sinagoga. Así, son muchos los que se han acercado a las iglesias y han creído en Cristo, él es la persona más extraordinaria en el mundo. Toda clase de personalidades han sido impactados por él: Pobres, ignorantes, ricos, poderosos, políticos, artistas y cantantes. Sin embargo la fe ha venido hacer como una zaranda en donde se cuela la arena, al ser sacudida, pasa lo que se ha de ocupar y lo que queda en ella es arrojada fuera, apartada totalmente de la que pasó para que no se arruine y sea eficaz.

v. 55-58. La fe, donde muchos han tropezado. ¿Qué paso con las multitudes que llegaban a escuchar sus enseñanzas y eran impactadas sus vidas? Una vez más sus sentidos y razonamientos hicieron que tropezaran con la fe a tal grado que lo rechazaron. Sencillamente –No pudieron ver más allá del hombre que habían conocido desde su niñez. Decían: ¿No es éste el hijo del carpintero y de su madre María? ¿No están con nosotros sus hermanos y hermanas? Cuando Jesús fue presentado en el templo, el sacerdote Simeón le dijo a su madre María: “He aquí, éste está puesto para caída y levantamiento de muchos” (Luc.2:34)

Conclusión:

Multitudes han abarrotados las iglesias, muchos han confesado a Jesucristo como su Salvador y han empezado así la carrera cristiana. Sin embargo, en el transcurso del tiempo, se han venido, unos deteniéndose y otros han renunciado a la fe; se han quedado en el camino. El apóstol San Pablo nos dice:

“He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe” (2Tim.4:7)

No hay duda que el camino de la fe, es una lucha diaria, es una carrera en donde hay que mantenernos firmes en la fe de la cual el apóstol Pablo nos exhorta: ¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. (1Cor.9:24)  

Una vez más, están pretendiendo que la Biblia esté en un museo y lo más triste y bochornoso es que las iglesias cristianas evangélicas también. Sin saberlo, en estos últimos años la han venido usando como una simple referencia, como un diccionario. Pero tenemos la seguridad de la firme palabra y promesa fiel de Dios que será siempre la que sostenga a los hombres en todos los tiempos hasta el fin del cumplimiento de todas las cosas escritas; ¿Todo pasa? Sí. ¿Todo cambia? Sí. Pero la palabra de Dios permanece para siempre.